Para el subprocurador de Derechos Humanos, Adolfo Jarquín Ortel, la pena de muerte como figura jurídica debe ser abolida de las leyes de los países del mundo y particularmente de los Estados Unidos, nación que se auto proclama como respetuosa de los más elementales derechos humanos.

De esta manera, Jarquín se refirió a la suspensión de la ejecución de Bernardo Tercero que estaba programada para este miércoles 26 de agosto y que fue detenida gracias a un recurso de apelación interpuesto por los abogados del nicaragüense y aceptado por la Corte de Justicia de Texas.

“La pena de muerte es condenable sea en cualquier parte que sea ejecutada, es una violación de los derechos humanos y por eso se han movilizado cantidades de personalidades, cantidades de instituciones abogando… inclusive la iglesia católica y la evangélica. El presidente Daniel Ortega abogó por este ciudadano nicaragüense y gracias a Dios que se suspende esa ejecución”, refirió Jarquín, que ha estudiado el caso y analiza que no se desarrolló un justo proceso, porque la decisión judicial se basó tomando en cuenta una declaración falsa de una testigo.

Hizo ver que muchos casos de penas de muerte en Estados Unidos, se han determinado bajo procesos no constitucionales, por tanto debe ser repudiado por todos los pueblos del mundo.

“Esta suspensión es un gran triunfo para las familias, para los abogados, para el gobierno y para todas las personas que de una y otra manera han apoyado y abogado en defensa de la vida. Aquí lo que juega es la defensa de la vida, porque nadie tiene derecho de quitarle la vida a otro ser humano”, dijo.

Considera que la solicitud hecha por el Presidente Daniel, por el Cardenal Miguel Obando y el Cardenal Leopoldo Brenes, también debió influir en la decisión de la Corte de Texas, por tanto es muy importante el pronunciamiento de cada uno de ellos.

Leyes norteamericanas son anti minorías

El diputado Wilfredo Navarro criticó el sistema de justicia de Estados Unidos, pues considera que está fundamentado en el racismo, dado que en la mayoría de casos, las condenas más duras, como la pena de muerte son para personas provenientes de grupos minoritarios, como los afroamericanos, los latinos y ciudadanos de naciones árabes.

Indicó que en el caso de Bernardo, la decisión que espera es que se suspende de manera definitiva la pena de muerte y se le dé otro tipo de condena.

“El sistema judicial norteamericano es eminentemente racista, en contra de los latinos, los negros y contra los árabes, definitivamente con las palabras del gobernador de Texas que es de la ultraderecha conservadora, no se ve por ningún lado la posibilidad del perdón y específicamente en este caso hay una violación directa de la constitución norteamericana, que específicamente dice que no se puede condenar a muerte a alguien que cometió un asesinato siendo menor de 18 años y cuando el nicaragüense cometió el delito, tenía menos de 18 años”, planteó Navarro.

Acusó a Estados Unidos de ser uno de los países más violadores de los derechos humanos y eso se demuestra con situaciones reveladas en cárceles de Iraq, en la cárcel de Guantánamo y en suelo norteamericano.

“Ahí tenemos las violaciones en Guantánamo, en las cárceles de Iraq, donde los asesinos, los torturadores están libres y hasta son héroes en los Estados Unidos, mientras a los latinos, a los negros y a los árabes los tratan como ciudadanos de tercera clase”.

Nicaragua un país muy solidario

Destacó que en este caso, nuevamente la solidaridad del pueblo nicaragüense se ha puesto de manifiesto, pues subrayó que la muestra de amor por la vida expresada por el presidente Daniel Ortega, por el Cardenal Miguel Obando y Bravo y el Cardenal Leopoldo Brenes, es una muestra evidente que somos un pueblo solidario y creyente de la Gloria Divina.

“Pienso que la suspensión de la ejecución es un triunfo de la solidaridad, es un triunfo de la responsabilidad que tenemos los nicaragüenses para con otro nicaragüense que está en una situación difícil y eso (el pedido de clemencia por la vida de Bernardo) dice mucho del presidente de la República, de las organizaciones que han estado trabajando para que se logre darle unos días más a este nicaragüense, que si bien cometió un delito, pero de acuerdo a la leyes norteamericanas no debe ser condenado a muerte”.