“Le quiero decir al Presidente que el mundo que yo quiero construir es un mundo donde no se tenga que repetir otro Hiroshima, otro Nagasaki, es un mundo en el cual ya no necesitamos plantas nucleares, no necesitamos armas nucleares y, la era y la generación de la energía nuclear queda exterminada por completo. Espero que todos juntos podamos superar fronteras y podamos crear una sociedad sustentable, libre de armas nucleares y que podamos contar nuestros testimonios de generación en generación para que el mundo en el futuro sea un mundo lleno de paz”, expresó Yoshioka Tatsuya, director del Barco de la Paz.

Tatsuya, agradeció al Presidente de la República, comandante Daniel Ortega Saavedra y al pueblo de Nicaragua por el recibimiento que se ha organizado para los tripulantes y pasajeros del Barco de la Paz, ofreciéndoles todo un espectáculo cultural protagonizado principalmente por jóvenes que bailaron danzas nicaragüenses.

Tatsuya también agradeció el apoyo brindado por el pueblo nicaragüense y el Gobierno de Nicaragua en ocasión del terremoto y el tsunami que azotaron al pueblo japonés el 11 de marzo del 2011, así como la ayuda por el accidente sufrido con la Planta de Fukushima, eventos que dejarán huellas en la historia del mundo.

Recordó que la gente de Fukushima todavía se encuentra sufriendo los estragos de estos desastres naturales, por lo cual ha reflexionado sobre los sufrimientos que pasa el pueblo japonés y otros pueblos del mundo a causa de guerras y estragos naturales, como es el caso de Nicaragua que por un largo periodo se encontró luchando, derramando la sangre de su pueblo, pero que también ha sido víctima de terremotos.

Indicó que en Hiroshima y Nagasaki fallecieron alrededor de 200 mil y 100 mil personas, por los bombardeos atómicos de los que fueron víctimas y que en Fukushima debido a los estragos y el accidente en la planta nuclear existen alrededor de 150 mil personas que todavía están sufriendo por las radiaciones.

Por su parte, Kouchi Monma, pasajero del Barco de la Paz y originario de Fukushima, afirmó que luego de ocurrido el accidente de la planta nuclear de Fukushima, los niños no podían hacer actividades recreativas fuera de sus casas como en los parques, corredores o los patios de las escuelas, por miedo al material radioactivo, por lo cual actualmente no se ve a ningún infante en las calles jugando o divirtiéndose.

Monma explicó que al haber transcurrido un año con cuatro meses. Alrededor de 65 mil personas residentes de Fukushima, se han visto obligados a refugiarse en las afueras de esa prefectura, alejándose 20 y 30 kilómetros y aunque quisieran regresar a sus hogares no lo pueden hacer debido a las radiaciones y se encuentran viviendo en casas provisionales.

Destacó que en la prefectura de Fukushima, a nivel comunitario se están desarrollando trabajos para limpiar las escuelas para que los niños puedan jugar afuera nuevamente y hoy en día, gracias a ese esfuerzo pueden salir a jugar por el lapso de una hora diariamente.

“Nosotros queremos promover un mundo libre de plantas nucleares, un mundo donde no existan las armas nucleares y para eso nosotros, el pueblo de Japón queremos tomar su país (Nicaragua) como referencia, ya que Nicaragua vive en existencia y en simbiosis con la naturaleza y me gustaría decírselo a la gente en Fukushima”, detalló Monma.

Añadió que desea promover en su país la generación de energía renovable aprovechando la naturaleza como se hace en Nicaragua y para lo cual necesitarán la ayuda del pueblo nicaragüense.