Los fieles creyentes y promesantes, junto a 150 cofrados de Masaya recorrieron este domingo unos 10 kilómetros desde la iglesia de San Jerónimo hasta la comunidad Olla de Barro y de regreso, con la esperanza de cargar la caña para construir la piaña, o montaña de San Jerónimo.

La actividad se lleva a cabo para pagar las promesas hechas al santo patrono de los masayas, gracias a los milagros recibidos.

“Para nosotros representa armar la montaña con la caña y servirle al hombre, que es nuestro santo patrón”, aseguró Jorge Useda.

Por su parte el creyente Ramón Enrique Cano invitó a las nuevas generaciones a participar con mayor apego a la religiosidad. “Que tengan fe y amor al santo, eso es todo. Debemos celebrarlo con tranquilidad y amor, que no haya mucho desorden y todo con fe”, manifestó.

En esta ocasión, Don Octavio Herrera fue reconocido por su aporte incondicional a las festividades. Año con año Herrera dona la valiosa caña de castilla para construir la montaña de San Jerónimo.

Según Herrera la caña de castilla es un producto hoy en día escaso. Con esta caña se construían casas y tapescos por sus cualidades que contribuyen a mantener el frescor.

“Siempre lo mantenemos en cuido porque lo ocupan para el trabajo del machimbre, tantas cosas típicas y es especial. También tiene un costo caro porque no lo encuentra. Hacer ahora una casa con caña de castilla es un lujo”, manifestó.

Joel Morales, coordinador de la cofradía de San Jerónimo explicó que este reconocimiento también responde a los esfuerzos por mantener y acrecentar la tradición y fe a San Jerónimo.

“Es un reconocimiento para que así lo vea todo mundo y que la familia de él se integren a este jolgorio de devoción y promesa que tenemos todos los cofrados”, dijo el cofrado mayor.

La caña se utiliza para la elaboración de la montaña este próximo 29 de agosto, cuando celebran la bajada del santo, para luego iniciar el 30 con el recorrido.

Para construir la piaña, los tradicionalistas siguen un sinnúmero de procedimientos que van desde la observación del ciclo lunar, hasta su corte y construcción, misma que se hace sin utilizar un solo clavo.