La capital de Nicaragua, Managua, se encuentra en franco proceso de desarrollo y modernización vial acompañado de un claro crecimiento en infraestructura desde la parte pública y la privada.

La novia del Xolotlán coquetea con su amado, erigiendo un majestuoso puerto desde hace años ya y crece en el paseo que lleva el nombre del increíble lago. Edificios modernos, la mayoría procurando una o pocas plantas por precaución ante sismos se ven por todos lados.

Se vislumbra también la construcción de complejos turísticos.

El gobierno, por su parte, no sólo ha construido el Puerto Salvador Allende, sino que ha recuperado todo el centro histórico de la ciudad, principalmente en la Avenida de Bolívar a Chávez, además que impulsa proyectos habitacionales y respalda unas 28 iniciativas privadas.

Destaca en gran manera el inicio de la construcción del nuevo Estadio Nacional de Béisbol con una inversión de 35 millones de dólares en un trabajo de 36 mil metros cuadrados.

La totalidad de los parques en los cientos de barrios de la ciudad están siendo rebosados y otros tantos se construyen nuevos.

Atrás viene quedando el crecimiento desordenado de barrios improvisados que proliferaron en los años 80 y 90 por la realidad económica de esa época.

Manejando por la ciudad

Como cualquier metrópolis se mantiene complicada en cuanto al tráfico, en especial en horas pico. Los embotellamientos a la hora de entrada y salida a los centros laborales y de estudio son el pan nuestro de cada día. Pero la policía impulsa este año un plan para regular mejor el comportamiento vehicular y amortizar dicha realidad; y es que 300 mil vehículos circulan cada día en Managua.

Pero, ¿qué se está haciendo para que el crecimiento de la capital no nos embotelle para siempre?:

Lo más notable son los nuevos 70 semáforos inteligentes por todas las intersecciones de la urbe. Se destaca también el nuevo Paso a desnivel en Rubenia que viene a descongestionar sectores aledaños y la carretera norte. Se completan cuatro pasos a desnivel.

La alcaldía emprendió la construcción de 1 mil 155 paradas de buses modernas para organizar mejor el trabajo diariamente de 826 unidades y la circulación de 800 mil usuarios en 35 rutas de transporte colectivo.

Se impulsa también la etapa final del Programa Calles para el Pueblo que conlleva la rehabilitación de calles de asfalto, con una meta de 495 cuadras entre nuevas y recarpeteo, y la construcción de calles de concreto hidráulico en 170 cuadras.
La policía de tránsito tiene más de 200 agentes en las calles regulando el tráfico en lo que se denomina Plan Managua Mejor, pero además trabajan con las Brigadas Estudiantiles Reguladoras de Tránsito.

Con dicho plan se ha reducido el tiempo promedio de atención de los accidentes de tránsito de 20 a 25 minutos y se ha reducido la cantidad los mismos, de 55 y 62 que había a diario, a sólo 40 en su primer día de ejecución.

Esta ciudad ha creído en la efectividad de las rotondas para aliviar la circulación de vehículos. Hay un total de 11 rotondas en toda Managua.

Sin embargo, los accidentes son una realidad que no se puede obviar, pero hay que apuntar que es principalmente un asunto de conducta humana.

Otra gran realidad que no se puede hacer a un lado es la inundación de las calles y afectaciones que se dan cuando llueve, aún cuando es poco. La respuesta institucional es, por un lado, el Proyecto de Agua y Saneamiento de Managua (PRASMA) que conlleva trabajo en el alcantarillado, el cual se satura con la basura que se tira a las calles y además, por su parte la Alcaldía, cada año limpia los cauces y da mantenimiento a las presas.

Sin embargo la realidad geomorfológica de la ciudad es el problema de fondo, además del crecimiento descontrolado que hubo en años anteriores.

En resumen, todo nos llama a asumir una actitud ciudadana responsable. Nos llamamos también a sentirnos orgullos de nuestra capital que crece, ahora más y en mayor orden. En el caso de los accidentes con más fuerza, el llamado a adquirir conciencia pues se trata de la vida.

Datos curiosos

El ferrocarril de Managua a Masaya se inauguró el 5 de abril de 1885.

El primer automóvil que llegó a Nicaragua en 1909 e trataba de un Ford T, y el dueño era el Gerente General de la distribuidora de energía eléctrica, el norteamericano Teófilo Salomon.