El Reverendo Augusto César Marenco, representante del Ministerio Apostolar Centro Cristiano, invitó al pueblo nicaragüense a unirse a la jornada de solidaridad “No a la Muerte, Sí a la Vida”, a favor del nicaragüense Bernardo Abán Tercero, condenado a la pena de capital en Houston, Estados Unidos.

A 8 días de que se cumpla la ejecución de Abán, el representante del Ministerio Apostolar, confía en el Todopoderoso que suceda un milagro y por ello realizaran campañas de ayuno y oración, durante los próximos días en diferentes puntos de la capital.

“Estamos invitando a los nicaragüenses a que este fin de semana principalmente, puedan sumarse para expresar su solidaridad, participando de una jornada de oración y ayuno, esperando un milagro”, aseveró Marenco.

El líder evangélico, señaló que a través de las iglesias de occidente darán apoyo espiritual y moral a la familia.

El Reverendo dijo, “Estamos en una constante jornada de oración, diciendo No a la muerte, Sí a la vida de nuestro hermano, que está sentenciado a la pena de muerte a ejecutarse este próximo miércoles 26 de agosto”.

Marenco, recordó que el Presidente de la República, Comandante Daniel Ortega Saavedra, solicitó a través de una carta enviada al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, clemencia para el ciudadano nicaragüense, Bernardo Abán Tercero.

“El presidente Daniel realizó esa solicitud de clemencia para nuestro hermano y todos los nicaragüenses deben expresar su solidaridad y apoyo a la familia y a nuestro hermano nicaragüense”.

Cadena perpetua y no ejecución

Marenco reiteró que ningún mortal tiene el poder sobre otro mortal de quitarle la vida.

“Yo creo en un milagro para que le den cadena perpetua y no necesariamente lo priven de su vida”.

“Hay una expectativa profunda de todo el pueblo de Nicaragua, porque nuestro hermano (Bernardo) es nicaragüense y al ser nicaragüense nos conecta con esa hermandad y solidaridad”.

Respetando las constituciones y leyes de los países, lamentablemente esta pena capital o pena de muerte no trae solución y no componen a la sociedad, manifestó.

“Algunos creen que terminan con el mal; pero es una percepción equivocada de lo que es tener la vida de los seres humanos es sus manos. El único que tiene poder sobre nuestra vida es Dios”, finalizó.