"Lamentamos que la Liga Árabe se haya rebajado a este nivel ante un país miembro de esa institución. La decisión pertenece al pueblo sirio, que es único dueño de su destino", afirmó Makdessi durante una rueda de prensa.

Por otra parte, desmintió las informaciones hechas por la prensa estadounidense sobre la supuesta movilización de armas químicas por parte de los militares sirios.

Makdessi aclaró que "no se utilizarán armas químicas o no convencionales contra nuestros propios ciudadanos (...) Esas armas sólo serán utilizadas en caso de agresión extranjera".

"Jamás, jamás serán utilizadas contra nuestros ciudadanos, sea cual sea la evolución de la crisis" que vive el país árabe desde marzo de 2011, añadió.

Asimismo, aseguró que las armas "están almacenadas en un lugar seguro bajo la supervisión de las Fuerzas Armadas y sólo se utilizarán en el caso de que Siria se enfrente a una agresión exterior (...) Los generales decidirán cuándo y cómo estas armas serán utilizadas".

Pese a las denuncias de Washington sobre la supuesta movilización de armas químicas en Siria, fuentes de espionaje estadounidense apuntaron que podría tratarse de una medida de precaución por parte de las autoridades sirias para evitar que el armamento caiga en manos de los grupos armados, que desde marzo de 2011 atacan al pueblo de esa nación.

El Ministerio de Exteriores sirio afirmó que estas denuncias son una campaña mediática y política dirigida a Siria con el objetivo de preparar a la opinión pública internacional para cualquier intervención militar bajo "la falaz cortina" de las armas de destrucción masiva.

Por el contrario, el Ministerio alertó sobre la posibilidad de armar desde el extranjero a los grupos violentos, que están "desesperanzados ya", con bombas tácticas o minas biológicas que podrían ser accionadas en algún sitio para acusar por ello a las tropas sirias.

El Gobierno sirio aseguró que esta campaña mediática y política "no le ayuda a Siria nunca a superar la crisis", por lo que exhortó "a los países preocupados por Siria y los sirios que ahorren sus esfuerzos y campañas mediáticas negativas para convencer a sus apadrinados de aferrarse a la solución política de la crisis tal y como estipula el plan de paz" del enviado especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) a territorio sirio, Kofi Annan.

Siria ha reiterado en varias oportunidades ser víctima de un plan extranjero de desestabilización y ha mostrado al país y al mundo pruebas de células pertenecientes a grupos extremistas, que intentan sembrar el caos a través de asesinatos y disturbios, infiltrándose en las manifestaciones pacíficas y atacando indiscriminadamente a ciudadanos y a las autoridades del orden público.