Los osos perezosos de los bosques tropicales nicaragüenses y los osos pardos de la taiga finlandesa tienen algo en común: ambos aman con igual profundidad a sus respectivos entornos geográficos, los cuales difieren drásticamente en términos de climas y ecosistemas.

Los expertos aseguran que la región de Kainuu, en el centro-este de Finlandia, es el mejor lugar del mundo para fotografiar osos pardos en su hábitat natural. En la zona, marcada por el silencio y una especie de aire triste, se encuentra el histórico camino de Raate (Raatteentie), casi desolado, con olor a campo santo, donde a finales de 1939 y comienzos de 1940 (durante la Segunda Guerra Mundial) se libraron feroces batallas militares, en el marco de un invierno atroz de hasta casi 40 grados centígrados bajo cero, cobrando en pocos días miles de vidas humanas. Una placa rinde homenaje a todos los caídos, independientemente del color de sus uniformes. Lleva escrita la inscripción “Vaikka ihminen kuolee - niin muisto elää” (Aunque una persona muera – su memoria vivirá).

Atraídos por el penetrante olor del cebo dispuesto a pocos metros de la cabaña camuflada, aislada acústicamente en el corazón del bosque boreal, una veintena de osos silvestres con sus crías se acercan hambrientos a la dirección del recinto insonorizado, donde les esperan nerviosos, con la adrenalina y las pulsaciones al máximo, una docena de fotógrafos profesionales y aficionados de diferentes nacionalidades, incluyendo la nicaragüense.

Esto sucede en Pirttivaara, a unos 700 kilómetros de Helsinki y a dos kilómetros del borde fronterizo con Rusia. Los fotógrafos, guarecidos en la barraca-escondite, disparan sus cámaras constantemente y sin cesar para capturar imágenes de los majestuosos plantígrados; algunos de ellos, con alrededor de 300 kilos de peso, vienen resoplando agobiados por el calor del corto verano finlandés, otros gruñen intranquilos protegiendo a sus crías. Varios proceden de Rusia, donde se encuentra la mayor población de estos espectaculares mamíferos.

El avistamiento de osos y otros animales silvestres, con guías profesionales y estrictas medidas de seguridad, es una de las actividades más populares de turismo ecológico organizadas en el este de Finlandia, área caracterizada por grandes extensiones de coníferas y abedules, sitio obligado de visita para los amantes de la naturaleza.

En esas inhóspitas regiones llegan de súbito a la mente las indelebles imágenes de las flores de pino de los montes de Las Segovias, las que también evocan con nostalgia las inspiradoras caminatas por los senderos norteños adornados por matas de café, o las inolvidables aventuras que se viven al escalar el volcán Maderas, o el Mombacho, contemplando simultáneamente una amplia variedad de especies, algunas endémicas, de aves y primates moviéndose cautelosamente a través de las copas de los árboles. Llegan igualmente al corazón los recuerdos de tantas otras reservas nacionales, como el refugio de vida silvestre ‘La Flor’, en el que se disfruta del maravilloso escenario generado por las arribadas masivas de las tortugas paslama.

Lejos del terruño también se percibe con máxima intensidad el extraordinario potencial del menú ecoturístico nicaragüense, un caleidoscopio de múltiples alternativas para todos los gustos, que contempla el avistamiento de flora y fauna fascinantes.

Ricardo Alvarado, embajador de Nicaragua en Finlandia, quien fue invitado a la excursión de fin de semana en Pirttivaara, para intercambiar experiencias en materia turística, al compartir con los fotógrafos participantes en la expedición información sobre la singularidad y belleza de nuestros ecosistemas, y las oportunidades que ofrece nuestro país para observación y caminatas en las diferentes áreas protegidas, la reacción de aquellos fue de marcado interés y curiosidad.

Alvarado asimismo se refirió a los esfuerzos del Gobierno nicaragüense a favor del desarrollo sostenible, la conservación y el uso racional de nuestros recursos de flora y fauna silvestres. Varios de los fotógrafos, sin ocultar su asombro, afirmaron saber que Nicaragua alberga un porcentaje importante de la biodiversidad mundial, hecho que incrementa la atracción hacia nuestro país y que augura un ritmo de crecimiento exponencial del turismo científico-ecológico.

Esa expresión de interés y admiración es la misma que embargó a la embajadora de Austria en Finlandia, Dra. Elisabeth Kehrer, en su visita de dos semanas a la tierra de Darío y de Sandino, período en el que escaló imponentes volcanes, visitó playas de aguas prístinas, islas paradisíacas, el fabuloso norte nicaragüense, pueblos tradicionales, entre otros increíbles destinos. Kehrer, al igual que muchos otros visitantes, es hoy una entusiasta e imperecedera admiradora de Nicaragua; en la residencia de la embajada austríaca en Helsinki se exhiben de manera permanente coloridas piezas de artesanías contemporáneas nicaragüenses.

La promoción de nuestro patrimonio natural es parte fundamental de la campaña “Orgullo de mi país: Nicaragua, bendita, linda y siempre libre”, impulsada por el Gobierno que preside el Comandante Daniel Ortega Saavedra y la Compañera Rosario Murillo, dando a conocer alrededor del mundo y en todo su esplendor las infinitas bondades de las naturaleza nicaragüense, atrayendo cada vez más al turismo nacional e internacional.