De manera anticipada, el Cardenal Leopoldo José Brenes, celebró junto al pueblo de Masaya sus 41 años de vida sacerdotal, durante una misa presidida este sábado en honor a la Virgen Nuestra Señora de la Asunción.

Al ser entrevistado por los Medios del Poder de las Familias y las Comunidades, el Cardenal Brenes, aseguró que su "mayor tesoro a sus 41 años de sacerdocio ha sido el cariño de la gente".

"El mayor tesoro que Dios me ha concedido es el cariño de la gente", reiteró, además de explicar que en muchas partes de Nicaragua, las familias le han expresado ese amor y cariño.

"Esto es una Gracia, porque ni con todo el oro del mundo, alguien puede decir que se ganó el cariño. Son 41 años de estar al servicio de la iglesia, y 41 años de estar viviendo el cariño, y el afecto de las familias", manifestó.

El líder religioso, dijo entre risas que aún hay mucha gente que de cariño le llama "Padre Polo", sin embargo expresó sentirse contento por esa confianza depositada por el pueblo en su persona.

"Para mucha gente yo no soy el Cardenal, soy el Padre Polo, y todavía me siguen diciendo así con mucho cariño", sostuvo.

"Masaya es una reserva de fe"

En relación al inicio de las fiestas en honor a San Jerónimo, mismas que se dieron por inauguradas este sábado, el Cardenal Brenes manifestó que Masaya es una reserva de fe.

"Para nosotros Masaya es una reserva de fe, en el amor mariano, en el amor y cariño hacia sus obispos, hacia el Papa, pero también la piedad popular aquí es fuerte", destacó.

Indicó que los masayas viven su fe a a través del cariño que le tienen a sus imágenes: San Jerónimo, San Miguel, San Lázaro y la Santísima Virgen.

"Masaya es un pueblo muy eucarístico, tiene una fe muy grande en la eucaristía. En Masaya se cumple lo que el Cardenal Miguel Obando le dijo al Santo Padre Juan Pablo II: 'Nicaragua tiene tres grandes amores: el amor a Jesucristo, el amor a María y el amor al Papa", citó Brenes.

Uno de los deseos que pidió el Cardenal Brenes a las familias nicaragüenses, en ocasión a sus 41 años de entrega sacerdotal, es que oren por él, para que siga retribuyendo ese amor a la gran familia católica y a la Iglesia de Cristo Jesús en los años venideros.