A su corta edad de 16 años, Ana Luz Cortes Seli tiene muy claras sus metas: quiere ser profesora para enseñar a los niños de su comunidad “Las Juntas” y también estudia fuertemente porque desea sacar de la pobreza a su numerosa familia, compuesta por sus padres y siete hermanos.

Ana Luz cursa el octavo grado de la modalidad de Secundaria a Distancia que se impulsa en todo el país, particularmente en las comunidades rurales de difícil acceso. Es la mejor alumna del colegio “Los Velázquez” ubicado en la comunidad del mismo nombre en el municipio de San Rafael del Sur.

De “Las Juntas” hasta “Los Velázquez” existe una distancia aproximada de diez kilómetros. Ana Luz tiene que levantarse muy temprano cada sábado para asistir a sus clases; no le gusta fallar, porque asegura que en el aula donde recibe el conocimiento, sueña en grande para ir construyendo su futuro y mejorar los niveles de su familia.

Esta jovencita que tiene un promedio global de 92, vive en condiciones de pobreza, su madre Elsa Inés Seli de 32 años, es una mujer que durante los gobiernos neoliberales no tuvo acceso a la educación, tampoco su padre Juan Ramón Cortes, que trabaja como cortador de caña. Ambos son iletrados, pero no por mucho tiempo, Ana Luz está ayudándoles a que aprendan a leer y escribir.

La casita de Ana Luz es muy precaria, cuando llueve, el agua penetra por todos los lados. Sin embargo, esas condiciones lejos de desanimarla, le dan mayor fuerza para estudiar y mejorar la vida de su familia. Ella es un vivo ejemplo que la Secundaria a Distancia en el campo que promueve el Gobierno Sandinista, está cambiando la vida de las familias, de muchos jóvenes de todo el país, tal y como lo afirma Ana Luz.

“Me estoy sacrificando para llegar a ser alguien en la vida, estudio todos los días, tarde y mañana para sacar buenas notas. Quiero ser profesora, porque quiero enseñarles a los niños que no saben leer, ni escribir”, afirma.

El estudio lo conjuga en la enseñanza que les da a sus padres, cuando su papá regresa a su hogar, después de pasar bajo el sol cortando caña, aprovecha y lo sienta junto a su madre Elsa y le da clases para que muy pronto puedan leer y escribir.

“Ellos no saben leer, ni escribir, los estoy alfabetizando, quiero que ellos aprendan a leer por lo menos y hace dos años abrieron la secundaria en la comunidad ‘Los Velázquez’ y le dije a mi papá que quería estudiar y si eso no hubiese pasado no estuviera estudiando, por eso agradezco al gobierno del Presidente Daniel por la oportunidad que nos viene dando”, dijo.

Y si de compromisos hablamos, Ana Luz los viene cumpliendo, cada año se compromete con sus progenitores a ser la mejor alumna y lo cumple al pie de la letra.

“Siempre todos los años me pongo las pilas y siempre he salido orgullosa porque he salido de mejor alumna. Yo no quiero seguir viviendo como vivo, quiero sacar a mi familia de la pobreza y con la educación el gobierno me está ayudando, me está ayudando porque si antes no pensaba estudiar, ahora sí pienso estudiar, quiero sacar mi carrera para sacar a mi familia adelante”, agrega Ana Luz.

Pero este no es el único programa que protagoniza esta jovencita, también ha recibido la mochila escolar, los zapatos y la bicicleta, que se ha convertido en su gran aliada en esos caminos pedregosos que transita para llegar a su meta de convertirse en una profesional de la docencia.

“Le damos la gracias a la compañera Rosario Murillo y al Comandante Daniel por estarnos beneficiando a los niños que somos pobres, que venimos de largo y que tenemos que caminar y pasamos grandes sacrificios”

Un punto de apoyo para mejorar su vida

Para llegar a sus clases, no es nada fácil, en la bicicleta que le entregó el Gobierno Sandinista, a través del Ministerio de Educación, Ana Luz inicia el periplo, primero cruza varios cercos con alambres de púas, luego varias cañadas, caminos pedregosos o de difícil topografía, sin embargo su voluntad de estudiar es mucho más fuerte.

Asegura que la Secundaria a Distancia, es la oportunidad de oro que ella y resto de sus compañeros de clases han tenido, pues de no existir difícilmente estuviera estudiando, ya que el colegio más cercano en la comunidad San Pablo queda a unos 30 kilómetros y por su condición de pobreza, se le dificultaría, ya que tendría que gastar en pasaje de transporte.

Doña Elsa, madre de Ana Luz, asegura que su hija es muy estudiosa, pero también ocupa tiempo para ayudarle en las labores de su casita y en esos momentos le platica de los sueños que tiene.

“Ella cumple con todo, va a clase los jueves y sábados y aunque sea en lo oscuro hace sus tareas. Antes no había escuela, pero ahora sí tiene y desde siempre ha sido una buena alumna. Esperamos que sea una profesional y cumpla sus sueños, por eso es buena la decisión del gobierno”.

Alvin quiere ser abogado

En el mismo colegio de la comunidad “Los Velázquez” también estudia otro jovencito, se llama Elvin Asael Mendoza Hernández, es el único varón entre cinco hijos que tuvo la señora Celestina Hernández y al igual que su prima Ana Luz, cursa el octavo grado y tiene un promedio de 90 puntos.

Este joven quiere ser abogado, por lo que espera seguir sacando buenas calificaciones para lograr una beca en una universidad del gobierno y de esa manera cumplir su meta.

“Quiero ser abogado para salir de la pobreza, ayudar a mi familia, para ayudar a mi pueblo, defenderlo y por si mis amigos tienen problemas, por eso quiero ser abogado”, cuenta Alvin.

“Yo me siento orgullosa, porque cuando un hijo es haragán y atrasado uno se aflige, pero gracias a Dios lo vamos ayudando, aconsejándole y ahora va avanzando en sus estudios y esta oportunidad no la teníamos y gracias que tenemos un gobierno que apoya a los chavalos”, cuenta su madre Celina.

Alvin es un ejemplo en su familia, es el único varón y combina sus estudios con el trabajo en el campo, el dinero que obtiene la familia, es por la venta de la cosecha de maíz que sembró hace un par de meses.

“Hemos hecho sacrificios para que mi hijo estudie, porque uno es muy pobre y hasta le dan la comida escolar y por eso decimos que ha sido una bendición muy grande de parte de Dios y del Presidente”, dijo Celestina.

Dos ejemplos de que la Secundaria Rural ayuda al desarrollo

Mercedes Gutiérrez, profesora de Ana Luz y de Elvin, subraya que este programa educativo ha venido a despertar el interés de los niños y jóvenes de seguir aprendiendo y proponiéndose metas, porque saben que cuenta con un gobierno que les apoya en sus materiales educativos, en zapatos, mochilas y bicicletas, pues en su mayoría han recibido este medio de transporte para que puedan trasladarse al colegio.

“Este es un programa buenísimo porque a estos jóvenes se les hace muy difícil ir diariamente, recorrer esas grandes distancias de donde viven hasta una comunidad donde hay una secundaria, los costos son altos y los recursos no hay en sus hogares, ellos trabajan en el campo y lo que hacen es para la comida diaria, por eso este programa les ha venido a facilitar y darle la opción que se preparen para la vida y mejorar sus condiciones”, cuenta la docente.

Resalta que en el caso de Ana Luz y Alvin, vienen a demostrar que la pobreza no ha sido impedimento para que puedan trazarse metas y sueños, los que se sustentan en el apoyo que vienen recibiendo del gobierno.

“En ambos hay pobreza, pero en ellos hay un gran deseo de superación, tienen una perspectiva para futuro, quieren mejorar sus condiciones de vida, quieren mejorar la de la familia, son niños esforzados, que a pesar que vienen de una comunidad lejos, la mayoría de las veces vienen a pies o en bicicleta”, destaca la profesora, que considera que Ana Luz es un caso muy admirable porque tiene la firme convicción de lograr su meta.

Considera que Ana Luz y Alvin podrán cumplir sus metas, debido a que existe un respaldo decidido del gobierno de seguir apoyando la secundaria rural a distancia y después se les brinda el seguimiento en las universidades.

“Estamos muy agradecidos con el gobierno porque sabemos que están preocupados por la educación”.

Gobierno local apoyando la educación rural

El alcalde de San Rafael del Sur, Noel Cerda, manifestó que Ana Luz y Alvin, son ejemplos para muchos jóvenes de las comunidades rurales, porque ha sobresalido en medio de la pobreza y por eso, los programas educativos que se impulsan en alianza con el Gobierno Sandinista deben ser prioridad.

“La creación de las escuelas rurales a distancia les está dando la oportunidad a estos niñ@s, que a pesar de estar en las profundidades de la comunidad, tienen la oportunidad de trasladarse nueve kilómetros hasta la escuela próxima y pueda presentar sus capacidades, y esto es posible gracias al gobierno del Frente Sandinista que lleva la educación a estas familias campesinas muy humildes”, dijo Cerda.

Agregó que la madre de Ana Luz, doña Elsa es el ejemplo de los jóvenes que durante los gobiernos neoliberales no tuvieron la oportunidad de educarse y son iletrados, lo que constituye el rezago educativo que tuvieron los campesinos en esa nefasta época y que ahora ese derecho a la educación, se le está restituyendo.

Cerda señaló que casos como Ana Luz y Elvin, van ir apareciendo, pues mientras más avanza la educación a distancia en el campo, se van encontrando muchos niños que desean estudiar y demostrar que tienen las capacidades de ser buenos estudiantes y futuros profesionales.