Una vez más la población de León salió a las calles de la Ciudad Metropolitana para celebrar la tradicional Gritería Chiquita o Purísima de Penitencia, que por 68 años consecutivos vienen realizando para agradecer la intercesión de la Virgen María, que escuchó el clamor del pueblo leonés, cuando en sus oraciones pedía que cesara la furia del Cerro Negro que durante un mes lanzó gases y cenizas en 1947.

Ni la llovizna que empezó a las cinco y media de la tarde y culminó una hora después impidió que las familias salieran y se desbordaran por los diferentes barrios, avenidas y comunidades del municipio de León.

Y aunque esta Purísima de Penitencia los pobladores no cantan los tradicionales himnos marianos, tal y como sucede el 7 de diciembre, la devoción, el fervor y el amor por la Madre de Jesucristo no disminuye; al contrario, se incrementa cuando llegan a los altares y dan el tradicional grito de “¿Quién Causa Tanta Alegría? ¡La Concepción de María!” e inmediatamente las familias promesantes entregan la gorra que consiste en caramelos, estampitas, relicarios y otros artículos que permiten mantener esta tradición.

Previo al comienzo de la festividad, el obispo de la Arquidiócesis de León, Monseñor Bosco Vivas Robelo, ofició una misa solemne en la que participaron las autoridades municipales y centenares de feligreses.

Vivas, en su liturgia, resaltó el amor que la Virgen María tiene a Nicaragua, pues en cada una de las vicisitudes que hemos afrontado en nuestra historia, siempre clamamos a ese amor infinito y en todas y cada de las veces derrama bendiciones.

La Sagrada Familia, luz que guíe nuestros hogares

Igual subrayó que la Virgen María ama a la familia, el principal núcleo de la sociedad y también a la juventud nicaragüense. Informó a la feligresía que la Iglesia Católica se está preparando para un Sínodo, en el que el principal tema es la familia y la juventud.

“Yo quiero recordar hoy que el Hijo de Dios, al venir a salvarnos, quiso pertenecer a una familia humana, una familia donde su madre ocupaba un lugar de honor, donde aquel que representaba a su Padre Dios, San José se dedicaba al trabajo, a la oración, al servicio amoroso al resto de su familia; donde Jesucristo mismo, según el evangelio, vivía sometido obediente a sus padres”, dijo Vivas, agregando que en esta Sagrada Familia hay ejemplos suficientes para ir mejorando las relaciones en nuestro hogar.

En punto de las seis de la tarde, Monseñor Vivas Robelo realizó el tradicional grito para dar por iniciada la Gritería Chiquita, y al mismo tiempo el explotar de los cohetes, las bombas artesanales y los “toros encohetados” daban el toque festivo y popular a esta expresión cultural y religiosa de los nicaragüenses.

El alcalde León, Róger Gurdián, destacó el mensaje del alta jerarca leonés, subrayando que precisamente ha sido la familia la que ha mantenido esta tradición por 68 años, luego que Monseñor Isidro Oviedo y Reyes llamó al pueblo en 1947 a pedir a María que calmara la furia de la naturaleza.

“Nos sentimos complacidos con estas celebraciones, y como alcaldía de León siempre apoyar en todo lo que sea posible a la diócesis, a las familias, a la juventud y a las comunidades y nuestras tradiciones religiosas”, comentó Gurdián.

Mientras Vivas Robelo daba inicio a la Purísima, en la Plaza Juan José Quezada, las Gigantonas, acompañadas de sus Enanos Cabezones se contoneaban por los cuatro costados bailando al sonar de las bandas filarmónicas, otra característica de esta jornada.

Y como parte de la tradición, las diferentes instituciones del Gobierno Sandinista, también se sumaron a las festividades, como forma de promover el amor a la Virgen María. Entre estas instituciones estaban el Instituto Nicaragüense de Turismo, Ministerio de Gobernación, Ministerio de Agricultura y MARENA, elaboraron bonitos altares en la Calle Rubén Darío, resaltando la Campaña “Orgullo de mi País”, gracias a la decisión del Presidente Daniel Ortega Saavedra y la Compañera Rosario Murillo, de acompañar las tradiciones de nuestros pueblos.

“Cada año, nosotros los servidores públicos comprometidos con la gente y agradecidos con nuestra Madre Santísima, más ahora que somos vulnerables a los desastres naturales, estamos agradecidos y celebrando a María con el pueblo, la queremos mucho y lo celebramos con el pueblo”, mencionó la compañera Yesenia Salgado, delegada de la Lotería Nacional en León.

Turistas admirados de nuestras tradiciones religiosas y culturales

La plaza citada y alrededores de la Catedral de León, estaba abarrotada de devotos, la mayoría leoneses, pero también de otros departamentos del país y una gran cantidad de turistas de muchas naciones como Alemania, Inglaterra, España, El Salvador, Honduras e incluso chilenos, a quienes pudimos encontrar en los diferentes altares.

Entre los turistas que acompañaron la celebración tradicional, se encontraba un alemán que se identificó como Jonathan y aseguró estar encantado de la vistosidad de colores, música y calor el humano que mostraban los nicaragüenses.

“Me encanta y es muy diferente a mi país, por ejemplo nosotros celebramos mañana a la Virgen pero casi no hay fiesta, la gente se queda en casa; pero aquí, mucha fiesta, muy buena onda y me gusta mucho la forma como la celebra. León me gusta, es muy caliente, pero es muy tranquilo, muy lindo”, expresó Jonathan, que viajo desde Hamburgo para visitar a una amiga nicaragüense.

“Cuando llegue a mi país voy a contar de Nicaragua, que tiene otro estilo de vida, pero que es muy alegre, muchas bromas y sí, Nicaragua es un país muy interesante, me encanta estar aquí”, agregó el joven alemán.

También Kastle Liz de Inglaterra, calificó la festividad de muy bonita y “nos gusta mucho porque no tenemos algo así en Inglaterra y esto es diferente a lo que conocemos y nos gusta. Igual nos llama la atención, la gente que hace cola para recibir regalos y me gusta mucho todo el país, toda la ciudad”.

Leoneses aman a la Virgen María

“Siempre los leoneses nos hemos caracterizado por esta manifestación de amor a la Virgen todos los años, soy un devoto de todos los años y no lo puedo perder, esta es una tradición”, dijo don Juan Aguilar, quien aplaudió la decisión del Gobierno de apoyar estas festividades.

Previó al grito de inicio de las festividades marianas en León, se realizó una misa solemne en la que Monseñor Vivas Robelo resaltó la historia de esta tradición, pero además instó a los nicaragüenses a acercarse más a la Virgen María, a las palabras de Jesucristo que fue luz, vida y amor.

Las familias de León se lucieron en sus hogares, instalando bonitos altares, lo que incluso se va heredando de generación en generación, como es el caso de la joven Francis Carolina Valle, que vive en el barrio Laborío y subrayó que celebra a la Virgen dando continuidad a la costumbre de su madre.

“Desde que nací celebramos con devoción a la Virgen María, ahora no sólo los leoneses celebran, también vienen de otros lugares, como Managua, a celebrar la Asunción de María debido al Cerro Negro y el pueblo con mucha devoción y fe puso sus velitas y ahora todos los años la venimos haciendo”, dijo Francis.

Policía Nacional brinda seguridad

La jornada se llevó en todo León con calma, gracias en parte a la seguridad que brindaron los efectivos policiales en todos los barrios, coordinados por el Comisionado Mayor Luis Barrantes, Jefe de la Policía en León.

“Esta gritería es de penitencia para que dejara de erupcionar el cerro. Aquí tenemos presencia policial. En primer lugar, nosotros festejamos con nuestro trabajo esas peticiones a la Santísima Virgen y aquí tenemos nuestro altar y gracias a Dios hay una buena participación, aquí hay cero incidencias y es porque hay mucho fervor religioso”, comentó el jefe policial.

La historia de la Gritería Chiquita

Las celebraciones de esta histórica gritería se remonta al 14 de agosto de 1947, cuando el entonces obispo Isidro Oviedo y Reyes, la instauró como celebración de penitencia por el milagro hecho por la Virgen María de hacer cesar la furia del Cerro Negro que desde el 14 de julio de ese año comenzó a hacer erupción, llenando de gas y cenizas al pueblo.