Autoridades del Ministerio de Relaciones Exteriores y de las instituciones del Estado nicaragüense recibieron a un grupo de 40 connacionales que fueron deportados de Estados Unidos.

Iuri Orozco, Directora General Consular de la Cancillería, aseguró que tanto la Cancillería como la Dirección General de Migración y Extranjería, el Ministerio de Salud, la Policía Nacional y el Aeropuerto Internacional, brindan la asistencia necesaria a los connacionales repatriados para que puedan reunirse con sus familiares en sus municipios.

Informó que hoy fue repatriado el grupo número 12, conformado por 40 connacionales, 39 hombres y una mujer, con edades entre 19 y 40 años.

"Esta repatriación es recibida y asistida por el equipo de la Dirección General Consular de la Cancillería en coordinación con Migración, Ministerio de Salud, Policía y Aeropuerto", explicó.

Orozco detalló que desde el 2007 la Dirección General Consular ha asistido a 9 mil 340 nicaragüenses (7 mil 647 hombres deportados y 722 mujeres) que han sido deportados de Estados Unidos en 124 vuelos.

Explicó que antes del 2007 las deportaciones se realizaban a través de vuelos comerciales, pero con la llegada al poder del Comandante Daniel se instruyó que las instituciones del Estado brinden la asistencia requerida a los nicaragüenses que son deportados.

"Se nos instruyó que se les dé una atención humana y con calidez, por la situación en la que ellos regresan", aseguró Orozco.

En ese sentido, manifestó que el equipo de la Dirección Consular se dirige al aeropuerto para recibir y dar la bienvenida a los connacionales.

"Les informamos que están en su Patria, que se aboquen a las alcaldías donde ahí pueden informarse sobre los programas que el Gobierno impulsa para que ellos se inserten a la vida laboral", comentó.

Al momento de llegar a Nicaragua, los 40 nicaragüenses fueron atendidos por las autoridades de las distintas instituciones de Gobierno de cara a garantizar su buen estado de salud y que tuvieran las mejores condiciones para regresar a sus hogares.

El Ministerio de Salud asistió con vigilancia epidemiológica a los compañeros, así como la rectificación de los medicamentos que cada uno de aquellos que traía consigo para atender algunas de sus dolencias.

Además, el equipo traslada a los hermanos repatriados a las terminales de buses respectivas y les otorga un estipendio para que puedan llegar hasta sus hogares en los distintos municipios del país.

“Estamos dándoles la bienvenida en nombre del Presidente, Comandante Daniel Ortega y de la Compañera Rosario, a su tierra bendita, soberana y siempre libre, Nicaragua. Vamos a entregarles una modesta ayuda económica para que ustedes puedan movilizarse a sus ciudades de origen, hay un bus de Cancillería que se les va a facilitar para llevarlos a las terminales de buses de los departamentos. Tenemos un teléfono para que él quiera comunicarse con sus familiares en Nicaragua y en el exterior para que los puedan llamar y decirles que llegaron bien y agilizaremos los tramites porque sabemos que vienen cansados y siéntanse muy bienvenidos”, comentó Ana Cecilia Sevilla, funcionaria de Cancillería.

Nos sentimos libres en nuestro país

Muchos de los nicaragüenses que retornaron al país, afirmaron sentirse en plena libertad en su tierra, donde no recibirán más tratos como si fueran unos criminales y donde el Gobierno les ha estado respaldando.

Julio César Castillo, originario de Estelí, dijo sentirse muy contento de regresar a Nicaragua luego de 14 años de llevar una vida bastante complicada fuera del país, en un sitio donde lo trataban como un criminal y que al retorno a su tierra se da cuenta que los tratos son completamente diferentes y que probablemente nunca debió salir en busca de ese sueño americano que les complica la existencia muchos latinoamericanos.

“El trato aquí en mí país a penas tengo diez a 15 minutos que llegué y me siento libre y le doy gracias a Dios que regresé con bien, aunque haya sido de la forma como regrese”, comentó Castillo.

El esteliano agradeció al Gobierno todas las atenciones y gestiones por ayudar a las personas que están siendo deportadas, que en muchas ocasiones regresan sin un solo peso en sus bolsillos y con pocas posibilidades de poder llegar hasta sus pueblos de origen.

Castillo permaneció cerca de cuatro meses en las prisiones para migrantes en Estados Unidos y a su regreso a Nicaragua no puede dejar de sentirse muy contento al volver con nuevos conocimientos de oficios y profesiones que espera le ayuden a conseguir un trabajo estable para la alimentación de su familia.

“Bien gracias a Dios, nos tienen acá nuevamente con vida y vamos para donde nuestras familias, muy contentos de estar en Nicaragua”, dijo Engel Castillo Martínez, de Estelí.