Japón conmemoró hoy el 70 aniversario del bombardeo nuclear contra la ciudad de Nagasaki con una multitudinaria ceremonia religiosa en el monumento a las víctimas ubicado en esa ciudad.

Casi siete mil personas de 75 países acompañaron las plegarias de los sobrevivientes, conocidos como hibakushas, entre ellos diplomáticos de ocho potencias nucleares: Rusia, Estados Unidos, Francia, India, Pakistán, Reino Unido, Israel y China.

En honor de los fallecidos, los asistentes guardaron un minuto de silencio a las 11 y 2 minutos de la mañana, hora en que el 9 de agosto de 1945 el bombardero B-29 pilotado por el mayor Charles W. Sweeney dejó caer la bomba de plutonio apodada Fat Man.

La detonación aniquiló instantáneamente a 40 mil personas y otras 74 mil murieron a consecuencia de la radiación y heridas recibidas hacia finales de año.

El debate por esclarecer las razones que impulsaron al Gobierno y alto mando militar de Estados Unidos a lanzar las primeras armas de destruccion masiva en la historia, todavía continúa, pero entre los historiadores progresa la idea de que lo hicieron para intimidar al mundo, en especial a la Unión Soviética.

Parece ser, no obstante, que el desespero por someter lo más rápido posible a los altivos generales nipones también influyó sobre los responsables de la tragedia.

Al inaugurar la ceremonia de recordación, el alcalde de Nagasaki, Tomihisa Taue, dijo estar convencido de que las bombas atómicas no deben existir y que el mundo nunca debería ir a la guerra otra vez.

Pidió asimismo un debate exhaustivo de los nuevos proyectos de ley sobre seguridad nacional para preservar la ideología pacifista de la Constitución.

El primer ministro Shinzo Abe -quien asisitió como invitado al acto- reiteró el compromiso de Japón con los tres principios pacifistas de no poseer, no producir y no permitir la entrada de este tipo de armamento en el país.