Mientras la humanidad está cada vez más inmersa en la realidad virtual -incluidos juegos online y redes sociales- las relaciones íntimas con inteligencias artificiales se volverán más frecuentes, a la vez que el contacto físico se verá como algo primitivo.

Así lo afirma la Dra. Helen Driscoll, sexóloga, quien afirma que la humanidad se inclinirá poco a poco hacia las máquinas como parejas.

De hecho, ya se pueden comprar muñecos sexuales y con el avance tecnológico, no tarda mucho para que éstos “cobren vida”, asegura la Dra. Driscoll, en su blog especializado en The Huffington Post.

La “robofilia”, palabra que define la atracción sexual hacia los robots, parece un concepto extraño en este momento, pero podría volverse más común conforme nuestros actitudes se emparejen con la tecnología.

“Mientras la realidad virtual se vuelve más real, inmersiva y capaz de imitar o incluso mejorar la experiencia sexual de una persona, es posible que algunos opten por preferir esto a una pareja humana”, afirmó Driscoll.

Algunas personas que podrían optar por este tipo de compañía son los/as solitarios/as o quienes han perdido a su pareja por rompimiento o de manera trágica.

“Después de todo, una pareja virtual es mejor que no tener pareja del todo”, apunta la sexóloga.

Driscoll reconoce, no obstante, que pasar mucho tiempo en contacto con la realidad virtual y en soledad, puede conducir a enfermedades mentales.

Estudios recientes muestran que los jóvenes en Japón están comenzando a evadir el sexo y las relaciones íntimas, mientras que la mitad de los adultos de este país manifiestan que ya no sostienen relaciones sexuales.

Por otra parte, en China existe Xiaoice, una especie de aplicación que hace de novia para personas con el “corazón roto”.

La gente puede agregarla como amiga en redes sociales chinas, entre ella Weibo, un servicio de microblogging al estilo Twitter y que es utilizado por unas 700 millones de personas.

Esta tendencia podría verse como problemática hoy, pero mientras la tecnología avanza, se volverá más difícil reconocer la diferencia entre la inteligencia artificial y las máquinas.

“Cuando eventualmente hayan robots inteligentes que no se puedan distinguir de los humanos -además de su carencia de malos hábitos e imperfecciones- no sólo nos inclinaremos a escogerlos por encima de humanos ‘reales’, sino que psicológicamente no nos afectará si no notamos la diferencia”, concluyó la Dra. Driscoll.