Estudiantes de la capital retornaron a sus centros de estudios para dar continuidad al pénsum académico correspondiente al segundo semestres del año, luego que las clases fuesen suspendidas debido de la situación sísmica registrada hace algunos días. Con mucha tranquilidad, pero tomando en cuenta las medidas de seguridad, se dispusieron a iniciar su semana de clases.

Maestros y directores de los centros de estudio, señalan que desde semanas atrás han venido desarrollando simulacros que les han permitido estar preparados para la auto evacuación ante la presencia de movimientos telúricos.

“Muchos han tomado con responsabilidad y han actuando de la forma correcta al momento de la emergencia, recordemos siempre que lo más importante es salvaguardar la vida. Nos mantenemos en alerta y siempre tratamos de mantener los portones de las aulas de clase abiertas, las vías despejadas y sobre todo seamos responsables al momento de la evacuación” manifestó María Luisa Ramírez, directora del Instituto Benjamín Zeledón.

“En cada uno de los salones de clases mantenemos siempre la alerta, estamos conversando con los muchachos para hacerles ver que estamos en una ciudad sísmica y por ello debemos de mantener la calma. Los padres tienen el conocimiento que ante cualquier actividad sísmica están en toda la potestad de venir por sus hijos” destacó Vilma Santamaría, docente.

Los estudiantes por su parte, ya tienen previamente identificadas las rutas de evacuación y las zonas de seguridad, así mismo, el trabajo preventivo que los maestros y autoridades de sus colegios brindan a través de los simulacros les ha permitido tener un mejor dominio de la situación.

“Estamos consientes que lo más importante a la hora de los sismos es mantener la calma, estar alertas al sonido de la sirena del colegio para luego auto evacuarnos, siempre saliendo despacio, sin correr y acudiendo al llamado y orientaciones de los maestros” destacó Kevin Vellorín.

“A la hora de un sismo debemos de salir en orden de nuestro salón de clases, no empujar a los demás compañeros y evitar ponernos nerviosos, la verdad es que gracias a los simulacros ya nos hemos preparado para actuar correctamente sin entrar en pánico” expresó Marcela Maltés.

Otro de los sitios donde los padres de familia y educadores se encuentran en alerta permanente es el Centro de Desarrollo Infantil “San Judas” donde cuentan con una matrícula de 230 estudiantes, todos menores de siete años, acá las educadoras manifiestan que tanto los niños, trabajadores del centro y los padres de familia, tienen conocimiento de las acciones a desarrollar en caso de presentarse nuevamente una actividad sísmica.

“Nos encontramos agradecidos con Dios porque la situación está en normalidad, sin embargo las autoridades del centro nos han orientado a que en caso de una emergencia las puertas del centro están abiertas para que vengamos por nuestros hijos, por nuestra parte hemos capacitado a mi niño para que él pueda mantener el control, no sienta miedo y acate las orientaciones de su maestra” dijo Juana Briseño, madre de familia.

“Cuando haya un sismo mi niño ya sabe que debe colocarse las manitos arriba de su cabecita y salir despacio hacia el patio del CDI, nosotros hemos venido enseñándole al niño que los temblores son algo que ocurre en cualquier momento y debemos de conservar la calma” refirió María Blandón.

El CDI cuenta con las salidas de emergencia y rutas de evacuación necesarias, además los pequeñines en el caso de los infantes, si fuese necesario serían cargados en brazos por sus maestras y trasladados a los espacios más seguros.

“Principalmente debemos de inspirarle confianza y seguridad a los niños, luego asegurarnos que ningún niño quede dentro de la infraestructura, todos con sus manitos arriba de la cabeza previendo a que caiga algún objeto. Si bien es cierto, son muchos niños los que acá estudian y es por eso que nosotros mismos lo capacitamos para que aprendan a auto evacuarse” concluyó Iveth Rodríguez, educadora.