Reportes de los meteorólogos anunciaron hoy fuertes lluvias para los próximos días en Myanmar, mientras los equipos de rescate carecían de capacidad para ayudar a residentes en localidades incomunicadas por el agua.

Los partes oficiales dan cuenta de que las inundaciones causaron al menos 27 muertos y damnificaron a poco más de 155 mil personas, por lo que hay temor, ante pronósticos tan poco alentadores, de un aumento en ambas cifras.

Un comunicado de un organismo especializado de la ONU, toma en cuenta que para el caso de la minoría rohingya sometida a una especie de apartheid, las cosas pueden ser peores.

Unos 140 mil musulmanes rohingya residentes en endebles carpas en los alrededores de Sittwe, capital del estado de Rakhine, recibirán un azote lluvioso de muerte, destrucción y enfermedades, de acuerdo con el reporte de la oficina de la ONU.

De cumplirse los pronósticos meteorológicos tal vez haya un incremento notable de personas afectadas, pues se anticipa un vendaval de los peores en la historia de Myanmar, estiman los especialistas.

El presidente Thein Sein declaró zonas de desastre a los estados de Chin y Rakhine y a las regiones de Sagaing y Magway.

La ciudad de Hakha, capital de Chin, permanece cortada por tierra como resultado de los deslaves que acontecen desde el miércoles pasado.

Mientras, en Rakhine, personal de la Cruz Roja contabilizó 300 casas destruidas o dañadas y trasladó a lugares más seguros a mil 500 personas.

El jefe del grupo socorrista, Maung Maung Khin, aseguró hoy que es posible un aumento de víctimas en Rakhine, a causa de que los equipos de evacuación no pueden llegar a las zonas más afectadas por las inundaciones.