La torrencial lluvia que cayó sobre Managua no hizo mella en el ánimo de los miles de nicaragüenses que llegaron de todo el país, para ser parte del tradicional hípico en honor a Santo Domingo de Guzmán en el que participaron miles de caballistas de todos los departamentos.

Al igual que todos los primero de agosto, los nicaragüenses se desbordaron para participar del hípico, que incluyó diversas y originales carrozas de diversas empresas que iniciaron su recorrido por la majestuosa Avenida de Bolívar a Chávez, recorrieron el contorno de la laguna de Tiscapa, la pista del barrio Jonathan González, pasó por la rotonda El Guegüense en Plaza España y concluyó en la rotonda El Periodista.

En un recorrido de un poco más de cinco kilómetros, las familias se ubicaron en ambos lados de la calle, para apreciar la belleza de los corceles, su andar y la destreza de los jinetes. En este desfile hípico participaron caballos de las razas iberoamericana, española, peruana y criollos, todos con una belleza particular.

La lluvia torrencial cayó precisamente cuando los caballistas recorrían el Paseo de Tiscapa, lo que provocó un impase de 40 minutos, y después la festividad se llevó con total intensidad; diversas emisoras levantaron sus tarimas para animar el paso de los jinetes y sus corceles.

En este desfile muchos nicaragüenses aprovechan para ofertar variedad de productos, entre estos la tradicional fritanga, el sabroso vigorón, refrescos variados, las llamadas “bebidas espirituosas” y productos para los niños y niñas.

Un gobierno que promueve las tradiciones

Entre la decenas de montados se encontraba el vicepresidente de la República Moisés Omar Hallesleven, quien reconoció que este desfile es uno de los más concurridos, ya que atrae a caballistas de todos los departamentos, así como turistas de todas partes del mundo.

“Hoy por hoy este desfile es de los mejores del país, muchos vienen de los departamentos y la organización es muy buena para que las familias disfruten. Hay una enorme cantidad de niños, mujeres, adultos mayores que andan divirtiéndose en la hípica de Managua que es una de las grandes del país y vienen amigos y amigas de otros lados del mundo”, comentó el vicepresidente Hallesleven.

“Estas son las hípicas que venimos desarrollando en el marco de lo que ha venido planteando el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, del planteamiento de Daniel, de las políticas de Daniel, de la estabilidad que brindan Daniel y Rosario (compañera Rosario Murillo), de la promoción que tiene que ver con la cultura nicaragüense”, agregó Hallesleven.

La lluvia es bendición de Dios

En iguales términos se refirió el señor Rafael Romero, de la Asociación de Hípicos de Tipitapa, señalando que el ánimo no disminuyó por la lluvia, la cual considera una bendición para nuestros campos.

“No sentimos bien relajados con estas aguas, es muy maravilloso esta agua porque los caballos se relajan y por eso decimos que es una bendición de Dios que haya llovido”, mencionó Romero.

El caballista Gilberto Páez, manifestó que Nicaragua vive nuevos tiempos de paz y tranquilidad, dado que existe un Gobierno Sandinista que se preocupa por promover las raíces culturales, siendo los hípicos una gran tradición.

“Gracias a Dios tenemos un gobierno que nos permite hacer estas cosas y por eso estamos pagando una promesa en honor a Santo Domingo. El pueblo tiene derecho a divertirse y esta lluvia es una bendición de Dios y vamos a tener frijolitos, porque nuestras tierras agradecen la lluvia”, dijo Páez.

Las fiestas agostinas en honor a Santo Domingo atraen turistas extranjeros y nacionales, como el caso de doña Celia Solís, una nicaragüense que reside en Miami y anda visitando su patria.

“Mi esposo anda montando en la hípica, me ha encantado todo, felicito a Nicaragua por estar avanzando y tener estas actividades tan bellas, es nuestra raíces y debemos celebrarlo con orgullo”, mencionó Celia.

En este hípico confundido entre los miles de caballos, andaba un peculiar vehículo que fue pintado con los colores de la vida, del Frente Sandinista y de la alegría que vive Nicaragua con un Gobierno Sandinista.

Este vehículo era conducido por Yamil Pineda, originario del municipio de La Trinidad, Estelí, quien señaló que recorre muchas fiestas patronales con este llamativo vehículo que brinda un homenaje al Frente Sandinista y a sus líderes.

Comerciantes logran buenas ventas

Una parte importante de esta festividades son los compañeros vendedores ambulantes, que aprovechan estas fechas para mejorar sus ingresos y eso fue corroborado por el joven Eliecer Antonio Bermúdez, quien arropado como su personaje, el payaso “El Cantarito”, oferta coloridos balones y globos.

“Gracias a Dios me ha ido bien, ya vendí algo, no me quejo de la venta, nunca me quejó de mi negocio porque siempre ganamos para la comida y a pesar de la lluvia estamos vendiendo”, dijo El Cantarito.

De un lado a otro miramos a Mercedes Zelaya que andaba vendiendo sombreros, un símbolo de las festividades patronales y que las aprovecha por todos los rincones del país y cuando ya eran las 4 de la tarde había vendido 5 unidades, una buena venta, tomando en cuenta que estos tienen un valor entre los 450 y 700 córdobas.

“Nosotros andamos vendiendo a nivel nacional, a pesar de la lluvia he vendido, no se deja de vender gracias a Dios y ya he vendido como cinco sombreros”, dijo Mercedes.

Durante todo el recorrido del hípico, se pudo apreciar la seguridad que brindaron efectivos de la Policía Nacional, miembros de la Dirección General de Bomberos, la Cruz Roja Nicaragüense y hasta jóvenes de la Promotoría Solidaria de la Juventud Sandinista apoyo en este esfuerzo de dar tranquilidad y bienestar a las familias.