Como todos los primeros de agosto, miles de devotos, promesantes, tradicionalistas y pueblo católico acompañan a la pequeña imagen de Santo Domingo de Guzmán en su peregrinar hacia Managua, donde permanecerá durante 10 días para luego retornar a su santuario en Las Sierritas.

Este día la celebración comenzó con una misa en horas de la mañana y posteriormente la imagen fue sacada de la iglesia en medio de alegría, pólvora, música y mucho fervor popular.

La Alcaldesa de Managua y Mayordoma de las fiestas, compañera Daysi Torres, fue la primera en cargar la sagrada imagen de Santo Domingo de Guzmán.

En el lugar conocido como Cruz del Paraíso, el Comité de Cargadores de las Sierritas, entregará la imagen al Comité de Cargadores Tradicionalistas de Managua. Más de 200 cargadores tradicionalistas esperan cargar la imagen de Santo Domingo durante su recorrido hacia Managua.

En este punto los managuas celebran con música, chicha, pólvora y mucha algarabía el ingreso de Santo Domingo de Guzmán al distrito capital.

En la procesión destaca la participación el tradicional Cacique Mayor, las Vaquitas y los Diablitos que se pintan con aceite negro y de esa manera cumplen promesas por favores recibidos de Santo Domingo de Guzmán.

La procesión es acompañada por un amplio despliegue policial que garantizan la seguridad de las familias devotas en todo el recorrido. Además participan miembros de la Cruz Roja Nicaragüense y de la Dirección General de Bomberos, que están prestos a atender las emergencias que se presenten.

El Padre Boanerges Carballo Madrigal, párroco de la iglesia Santo Domingo de Las Sierritas, comentó que “Es evidente el alma sencilla pero noble de nuestra gente, en la que manifiestan la alegría y el fervor”.

“La riqueza de estas fiestas de Santo Domingo de Guzmán es la profunda relación que hay entre lo espiritual y lo tradicional, lo devocional y lo cultural; por eso creo que es el ejemplo concreto de lo que Santo Domingo predicó, un cristianismo equilibrado donde se reconoce la acción de Dios tanto en la realidad como en lo material y espiritual”, resaltó.

La Mayordoma de las fiestas, la alcaldesa Daysi Torres, durante el peregrinar destacó la fe que manifiesta cada promesante.

“El pueblo de Managua nos sentimos con mucha devoción y fe. Lo más hermoso que tiene nuestro gobierno es el acompañamiento a nuestro pueblo en este momento, lo acompaña en su fe, devoción y tradición”, destacó Torres.

“Aquí estamos con mucho respeto, con mucho amor en este país donde vivimos con alegría estas fiestas. Le pedimos a Santo Domingo que interceda ante Nuestro Padre para que reine la paz, el amor, la caridad y la solidaridad”, expresó la mayordoma.

Más de 4 mil efectivos resguardan a promesantes

La comisionada Mayor, Mirlen Méndez, jefa del distrito V de Managua, afirmó que la seguridad de los miles de promesantes está garantizada durante todo el recorrido de la milagrosa imagen.

“Tenemos más de cuatro mil fuerzas policiales que estamos brindando seguridad a los promesantes tanto en camionetas, a pie y en moto. Tenemos toda la seguridad garantizada sobre la vía para lograr que los religiosos culminen su recorrido en la Iglesia Santo Domingo en Managua”.

Un desborde de fe y cristianismo

José Luis Vado, uno de los miles de promesantes que asisten a la celebración religiosa, llevó a su pequeña hija de ocho años vestida con güipil para dar gracias al santo por los milagros recibidos.

“Gracias a Dios estamos acá con Santo Domingo. Tengo ocho años llevando esta promesa a Santo Domingo que nos protege a mi hija y a mí y he visto cambios en la salud de ella desde que la traigo y todo es gracias a mi patrón”.

Luis Arancibia, junto a su familia tiene casi 50 años acompañando a Santo Domingo de Guzmán en su peregrinar hacia el centro de Managua.

“Nuestra mamá estaba muy enferma y ella hizo una promesa a Santo Domingo, por eso sus hijos cada año venimos a bailarle al santo”.

Añadió que durante el recorrido piden por los enfermos que no pueden llegar a pedirle a Santo Domingo la sanación de su cuerpo y alma.

“La familia Arancibia bailamos por ellos para que ellos paguen su promesa por medio de nosotros, por eso bailamos desde la Sierra hasta Managua sin parar”.

“Desde hace 30 años vengo a bailar a pesar que ya soy una anciana. Hace poco me caí, pero aun así vengo con mucha devoción”, dijo la señora Catalina Cruz, quien tiene 80 años y una gran vitalidad y amor a Minguito.