Poner el dedo en sus llagas, mientras fútilmente lanzan dardos de veneno débil a quienes escribimos sobre la verdad, es tan entretenido como una de esas comedias que de repente son suspendidas por su paupérrima audiencia.

Si escribimos sobre cómo ustedes no tienen motivos ni argumentos para manifestarse es porque la historia Sandinista sí los tiene, y de sobra. Aunque no criticamos que lo hagan porque, en definitiva, todos tenemos ese derecho; que quede claro y escrito en piedra.

Nos llaman propagandistas, títeres, pendejos y sapos; pero tenemos con qué defendernos y ustedes mismos lo pueden apreciar hasta en el exterior. Más allá de nuestras fronteras los reconocimientos inundan nuestro orgullo y nos dan a entender que los cambios se están dando, con suma decisión y con un gran estilo. Dándole valor a las relaciones internacionales pero haciendo prevalecer nuestro patriotismo, sin entregarnos, no como los “líderes” de la derecha que sí lo vendieron todo; sin trueques ni entendimientos, lo hicieron a quemarropa y con la peor alevosía que destruye pueblos.

En las redes sociales reaccionó Jader Tórrez, un simpatizante del liberalismo: “Bola de ignorantes que se dejan lavar el cerebro”.

Y lo respalda D Antonio A. Espinoza: “Le doy mi voto… Con tal de no ver mas pendejadas de este gobierno… Dictador”; indicando que con todo el placer del universo elegiría a algún “rojo sin mancha” para que le vuelva a subir el precio a su vida.

Y así sucesivamente los epítetos siguen surgiendo para empolvar todo intento de entendimiento sobre las políticas que están haciendo de Nicaragua una potencia latinoamericana. Sencillamente no les entra el razonamiento, son ciegos, a como lo fueros sus padres, sus abuelos y hasta sus ancestros, mezclados con la rabia de esos conquistadores que acapararon todo, hasta las almas de los pueblos amenazados.

¿Y SI TUVIERAN LA POSIBILIDAD DE MANIFESTARSE SIN CONTROL?

Destruirían los edificios del Estado. Quemarían los hospitales. Dejarían sin funcionamiento el transporte público. Agredirían a todo funcionario electo por el Pueblo. Reducirían a cenizas las renovadas escuelas que ellos mismos dejaron en ruinas. Permitirían la entrada de los invasores de todos los siglos. Venderían el espíritu de una nación en pleno desarrollo; una tierra que está en la boca del mundo.

Por eso son controlados aunque arremeten con las vallas metálicas como si fuesen dueños únicos de lo que le cuesta a cada ciudadano.

¿Pensarán acaso que los bienes del Estado son levantados por un pedido a algún geniecillo salido de una lámpara maravillosa? Todo cuesta, los impuestos se recaudan con un propósito, y es hacer progresar a las ciudades. Por eso es que es muy difícil entenderlos cuando lo que quieren es invadir esos edificios, como el que cada miércoles (como parte de una ridícula costumbre) quieren derribar.

¿Y qué decir sobre el comercio? Es obvio que no les importa en lo mínimo lo que le pase a la señora que vende mangos en los alrededores de Metrocentro, ni del negocio de camisetas en la parada de bus de la catedral de Managua. Estos nicaragüenses, trabajadores de sol a sol, incansables y emprendedores, están perdiendo plata porque con sus ocurrencias absurdas no los dejan laborar en paz. Son demonios de su propia tierra que actúan a gusto y antojo de sus financiadores allá en el norte de nuestra América.

UNA “OPOSICIÓN” SIN ARGUMENTOS Y CON CEGUERA PERMANENTE

La realidad los golpea todos los días; tratando de esquivar los elogios que la administración Sandinista recibe para popularizar la vaga idea de que estamos en una dictadura. Pensamiento arcaico predominante solo en lugares donde el progreso es inequívocamente palpable; donde ellos quieren volver a ver reinar el yugo del capitalismo, el que los hizo enriquecerse apuñalando las espaldas de sus hermanos de sangre, del nicaragüense genuino.

Dijo Telémaco Talavera que “la estabilidad macroeconómica junto con la tasa de crecimiento es vital; el auge de las inversiones nacionales y extranjeras; el auge exportador que tiene Nicaragua; la seguridad ciudadana es un aspecto vital altamente valorado y que todos debemos de cuidar, y el costo de vida que es el más bajo de la región; la alianza público-privado y trabajadores, son un enorme atractivo y hace que Nicaragua sea vista como el país de las grandes oportunidades, por inversionistas, académicos, turistas… prácticamente por todo el mundo”.

El vocero del proyecto Gran Canal de Nicaragua menciona esos valores que subyacen en una estrategia inteligente de desarrollo; alcanzando consensos con el poder de la empresa privada para rescatar el ideal de una nación que renace. Así que de propagandistas no tenemos nada. Solo nos quitamos las gafas de la indiferencia y decimos la verdad.

Entonces continúen acompañándolos en sus manifestaciones insensatas; cada día son menos y dan más pena ajena.

Erick Ruiz José
Periodista TN8
@Erick_Nicaragua