En Nicaragua, los productores hortícolas desarrollan importantes esfuerzos para que ese sector experimente un crecimiento que les permita atender la demanda local y exportar a nivel regional e internacional.

De la mano de organizaciones como la Asociación de Productores y Exportadores de Nicaragua (APEN) y organizados en la Comisión Sectorial de Hortalizas, los actores del sector buscan alternativas para diversificarse, tecnificarse y mejorar su competitividad en un mercado cada vez más exigente.

En el departamento de Jinotega, al norte de Nicaragua, pequeños productores de hortalizas, organizados en cooperativas, incursionan en el cultivo de nuevas variedades que tienen un mercado garantizado a nivel regional e internacional.

En ese mismo departamento, en la comunidad Sasle, se implementan tecnologías que permiten aumentar el rendimiento y calidad de los cultivos.

Pero no todo termina ahí, en los centros de acopio y procesamiento de las cooperativas, los estándares de calidad en el manejo de los alimentos para garantizar su inocuidad está más desarrollado.

La industria hortícola en Nicaragua está en desarrollo y aunque muchos retos como el Cafta plantean desafíos en términos de financiamiento, adopción de nuevas tecnologías, diversificación e incursión en nuevos mercados, los productores se muestran optimistas y ansiosos para hacer crecer ese sector.

Ejote francés para exportar

Rodolfo López es un pequeño productor de hortalizas, quien decidió incursionar con un nuevo producto: el ejote francés.

Se trata de unos frijoles en vainas que se consumen en caldos, guisos o se acompañan en asados y otras comidas. Este producto es demandado por los consumidores en Estados Unidos y Europa.

Cuenta Rodolfo que hace un año que está cultivando ejote francés y la experiencia ha sido muy buena.

“Con este producto, una de las cosas es que lo hemos visto como una nueva estrategia que nos ha venido a superar bastante rápido. Este es un producto de dos meses que tiene el mercado seguro, se está exportando”, explica mientras limpia la maleza que crece en algunas plantas.

El productor señala que a diferencia del cultivo de otras hortalizas, que tienen un periodo de cosecha de 4 meses, el ejote está listo cada dos meses.

“Eso reduce el costo de los insumos y tiempo de trabajo y eso hace que vengamos reponiendo las pérdidas que teníamos en los otros cultivos”, señala.

“Nos rinde bastante, en una manzana le sacamos 20 mil libras, hay unos que han sacado hasta 25 mil libras. Yo tengo un año de estar sembrando y llevo 5 siembras consecutivas”, dice contento.

En sus cálculos, Rodolfo establece que se necesitan invertir 100 mil córdobas para sembrar una manzana de ejote y darle el mantenimiento necesario hasta la cosecha. El precio de la libra de ejote en el mercado es de 12.90 córdobas, con lo cual una manzana rinde 258 mil córdobas y genera una ganancia neta de 138 mil córdobas.

“Lo bonito es el mercado que hay, se siente bien uno el estar trabajando y asegurás tu inversión”, aseguró el productor.

Cultivo de tomates en macro túneles

Igual que Rodolfo, pero a una escala mayor, la Cooperativa de Servicios Múltiples Productores de Jinotega, busca la manera de mejorar la producción en algunos productos como el tomate.

Nilo Cajina, responsable de producción de esa cooperativa, donde están asociados 78 pequeños productores de hortalizas, señala que la implementación de macro túneles para cultivar tomates está aumentando la producción y mejorando la calidad del producto.

“Tradicionalmente el tomate se ha cosechado por muchos años a campo abierto y sin ninguna protección y esto ha generado bajo rendimientos, pérdidas”, comenta.

“Este proyecto ha venido a innovar la parte productiva de nuestros asociados y la idea es buscar cómo mejorar la calidad, los rendimientos y a la vez esto va a permitir que la cooperativa pueda abastecer a mercados formales y reducir las importaciones que año están dañando la economía de nuestros productores”, resalta Cajina.

La Cooperativa ha incursionado en el uso de esta tecnología en los últimos 4 meses. En ese tiempo se ha logrado cosechar mil 500 libras de tomates, lo cual es considerado un éxito para los socios.

“Llevamos alrededor de unas 600 cajas y esperamos que en 6 invernaderos macro túneles podamos producir alrededor de unas 4 mil cajas que es lo que se puede producir a campo abierto y con mayores resultados”, indicó Cajina.

El especialista en producción detalla que una de las ventajas de los macro túneles es la inversión que cada productor tiene que realizar para sembrar.

“La diferencia es enorme. En cada invernadero puedo tener un gasto promedio de 30 mil córdobas y a campo abierto yo tendría que, en la misma área, gastar unos 70 mil córdobas”, estimó.

La estrategia de la cooperativa es extender la utilización de los macro túneles entre todos los asociados. Para ello está desarrollando procesos de capacitación dirigidos a los hijos de los productores y a socios jóvenes para que asimilen el uso de esa tecnología.

“Estamos apostando que con apoyo de organismos y del gobierno, podamos transferir esta tecnología, necesitamos más recursos para llevar este tipo de tecnología a nuestros socios y que ellos puedan mejorar la calidad de sus productos. Este producto tiene mejores precios, no tiene problemas con la comercialización y es muy apreciado por los mercados formales, en empresas transnacionales”, explicó Nilo Cajina.

Planta de procesamiento con mejores capacidades

El cultivo de nuevos productos y la adopción de nuevas tecnologías de producción no tendrían el mismo efecto positivo si las plantas de procesamiento no desarrollaran mecanismos para garantizar inocuidad en los productos y buen manejo de los mismos.

La Cooperativa Tomatoya es un ejemplo claro de cómo la cadena de producción mantiene la calidad en todas sus fases.

Efrén Rizo, presidente de esa cooperativa, recuerda que la misma se fundó en el año 2000 y actualmente cuenta con 43 socios y 20 pre-socios.

Rizo explica que con el tiempo en esa planta se están implementando procedimientos que garantizan mejor presentación de los productos e inocuidad de los mismos, requisitos que son necesarios para trabajar con las cadenas de supermercados del país.

“En la planta estamos implementando un nuevo tipo de lavado, el producto viajaba del campo abierto y no tenia ningún control fitosanitario. Ahora esto nos permite presentarles al cliente y a los consumidores un mejor producto con calidad y procesos sanitarios y con buenas prácticas agrícolas. Estamos presentando un producto inocuo, es decir menos contaminado posible”, señala durante una demostración del trabajo que se realiza en la planta.

El centro de acopio y procesamiento tiene una capacidad instalada para procesar entre 10 y 12 toneladas de hortalizas por día.

Rizo reconoce que aunque la planta todavía no tiene una capacidad que le permita exportar, los productores están pensando en alcanzar esa meta, pero para lograrlo solicitan el apoyo del gobierno y la empresa privada.

Comisión sectorial de hortalizas presentará propuesta de desarrollo del sector

Bismark Mesa es el Coordinador de la Comisión Sectorial de Hortalizas que se creó con el apoyo de Apen.

Explica que el objetivo de la comisión es abordar todas las temáticas de los diferentes rubros y buscar soluciones y alternativas a los problemas.

Como comisión desarrollan una propuesta sobre la horticultura y la adopción de nuevas tecnologías, que presentarán al gobierno.

“Hemos preparado en conjunto con Apen una política de desarrollo hortícola, ahí hablamos del crédito, del riego y los temas que están en la mesa de las comisiones y que hoy están recogidas en esta comisión”, explica Mesa.

La comisión maneja que en los últimos años el sector ha crecido sustancialmente. “En 2011 habían 10 mil 300 productores, hoy andamos por 15 mil productores hortícolas y estamos generando empleo”, afirma.

“Capacidades, tecnología, nuevos productos. De todo eso es la propuesta que le vamos a presentar el gobierno. Si no nos ponemos a trabajar corremos el riesgo de desaparecer. Estamos en desventaja ante estos países que implementan el uso de la tecnología, con las que no contamos en Nicaragua, desde sistemas de riego, agricultura protegida, nuevas variedades de semillas para adaptarse al cambio climático”, expuso Mesa.

Apen acompañando a los productores

Sonia Somarriba, directora de mercados y relaciones internacionales de Apen, manifestó que esa organización está preparando una estrategia para aumentar el consumo interno de hortalizas y sustituir importaciones y posteriormente incentivar las exportaciones de hortalizas a mercados regionales e internacionales.

“La demanda mundial de hortalizas el año pasado fue de 65 mil millones de dólares, un montón de plata, entonces vemos que hay gran oportunidad para el sector”, dijo Somarriba durante una visita de campo a los productores.

Somarriba menciona que el sector hortícola nicaragüense tiene una fortaleza en cuanto a la parte organizativa.

“Ellos desde la comisión sectorial han venido organizándose, han venido trabajando, presentando propuestas, haciendo negocios porque de eso se trata en la comisión, participan productores, procesadores, comercializadores y exportadores. Entre ellos hacen negocios. Lo que quisiéramos ver es mayor consumo de hortalizas en Nicaragua, Nicaragua tiene uno de los porcentajes más bajo de consumo de hortalizas, la hortaliza te da salud, no te engorda, te da nutrientes que te ayudan a un buen desempeño del organismo”, valoró.

Sin embargo, el sector aún tiene grandes desafíos por delante. Aumentar productividad, mejorar rendimientos, incorporar tecnología, son a juicio de Somarriba, las principales tareas del sector.

Según Apen, en este momento el sector ha experimentado una reducción de las importaciones, pasando de 10 millones de dólares en 2012 a 2 millones en 2014.

“Ocurre que estamos empezando a sustituir importaciones, lo cual es una buena noticia. Queremos que mayor número de productores se involucren en este proceso de sustitución de importaciones y se preparen de cara a la exportación”, explicó.

Con ello “lo que queremos es que nuestros productores vean el mercado, que vean lo que demanda el mercado, y que nos dispongamos a ofrecer eso que está demandando”, concluyó Somarriba.