La educación técnica está cobrando cada vez mayor fuerza en los países latinoamericanos, donde la Universidad ya no es vista como la única opción para satisfacer las necesidades de formación educativa.

En países como Costa Rica, la formación técnica ha sido la respuesta para que las personas se inserten en el mercado laboral y por tanto promuevan el desarrollo de la nación.

De acuerdo a Rolando Morales, Gestor Regional del Instituto Nacional de Aprendizaje de Costa Rica (INA), en la actualidad esta modalidad ocupa un lugar preponderante.

“No podríamos pensar ni en Costa Rica ni en ningún otro país, que (sólo) con los egresados de las universidades el país avanza”, afirma Morales, quien se encuentra en Nicaragua como conferencista en el Primer Congreso Nacional de Docentes de la Educación Técnica y Formación Profesional.

“La formación técnica es la respuesta que ocupan las empresas, que ocupa el micro empresario para formar sus empresas, para hacer crecer sus empresas. A nivel de únicamente profesionales, egresados de las universidades, no vamos a dar el brinco que necesitamos dar”, apunta.

El reto de la educación virtual

Subraya que Centroamérica debe estar abierta a los cambios, a acoplarse a las nuevas tendencias y a desarrollar programas más efectivos de educación técnica. Al respecto, asegura que hay que apostar por la educación virtual, ya que las nuevas generaciones lo demandan.

“No es que estamos dejando de lado la formación presencial (...), pero ya tenemos otro tipo de usuarios. La tecnología móvil nos está cambiando y hacia eso vamos. Ese es un salto que está dando Costa Rica”, manifiesta.

Morales acentúa que durante 50 años, Costa Rica practicó con mucho éxito la educación presencial, aunque esto ya ha quedado corto con las necesidades del país.

“Todos los países debemos ya orientarnos. Los dispositivos móviles, los chats, esa es la forma que viene ahora”, enfatiza.

El experto costarricense destaca que a nivel de Centroamérica y el Caribe se cuenta con un mecanismo donde hay intercambio curricular y, por tanto, donde se abona a los esfuerzos que hacen los demás países.

“Si un país lo está haciendo bien, pues también nosotros, por qué no adaptarnos o acoger a lo que el otro nos está dando”, reflexiona.

Morales asegura que en este mecanismo se comparten muchas experiencias exitosas a pesar de lo poco que tiene de estar funcionando.