Acostumbramos a poner todo sobre una balanza para tomar decisiones; para determinar cuál ropa le queda mejor a nuestros hijos; si gastar o no gastar en los zapatos más caros; y hasta para decidir a cuál persona entregarle nuestra vida.

Y lo mismo hacemos para descongestionar nuestros pensamientos al momento de apoyar una causa; definiendo nuestros sentimientos casi siempre por la más noble o la idónea para que nuestra conciencia nos permita dormir.

Es así cómo en Nicaragua, año tras año, son más los compatriotas que se suman al Sandinismo, como medida irrefutable de un presente favorable para todas las familias y un futuro que finalmente se esclarece; ya no es oscuro como aquellos años 90, cuando el horizonte no era más que una mancha en el cielo a pocos centímetros de distancia, acompañado por lluvia ácida neoliberal.

El éxito de una manifestación suele ser considerado mayor por cuanta más gente participa; en el caso de Nicaragua, una victoria contundente para el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Criticado por grupos minúsculos de la derecha que no llenan ni dos cuadras con sus manifestantes que NO TIENEN IDEA DE POR QUÉ SE PRESTAN A APOYARLES.

Es decir; la oposición no sabe por qué se manifiesta.

Se llenan las fauces diciendo que la tierra de Carlos Fonseca, el General Sandino y Rubén Darío, se está cansando de lo que vulgar y despiadadamente llaman “una dictadura”. Pero dígannos; ¿donde está esa gente?

Ciertamente no lo es la señora que recibió un Plan Techo la semana pasada; o el campesino que forma parte del programa Crissol desde hace años; ni mucho menos el estudiante de primaria del “Rigoberto López Pérez” que disfruta todos los días un instituto totalmente remodelado y propicio para aprender.

Tampoco lo es Alejandro Rugama; un chavalo miembro de la Juventud Sandinista que tiene razones de peso, de tonelaje, para apoyar al partido que también cobijó a sus padres y abuelos.

¿QUÉ DICEN LOS JÓVENES?

Dice Alejandro que “con qué moral puede decir la derecha que este gobierno no hace nada, si ellos jamás hicieron nada... y quieren volver al gobierno... a ponernos caro el transporte público, a volver a quitar las materias importantes y a correr a todos los que trabajan en las instituciones solo porque trabajaron durante el Gobierno Sandinista”.

Y así el joven enumera algunas de las razones por las que la derecha no cree en el Sandinismo; destacando entre sus argumentos que “dicen que todo está caro, que no hay seguridad en Nicaragua, que el gobierno es corrupto, que obligan a los trabajadores a ir a las manifestaciones y hasta que la educación está politizada”; y además recuerda que los liberales “hasta nos quitaron materias importantes como Historia de Nicaragua, tratando de sellar lo que significa y significó la Revolución Popular Sandinista”.

Mientras tanto, le damos la vuelta a la moneda, 180 grados de cruda realidad y vemos lo que publica en sus redes sociales una joven llamada Marijo Alemán refiriéndose al acto central del pasado 19 de julio, necesariamente televisado en todo el espectro nacional:

“Bonito gobierno quitar los canales del cable porque no quitan los nacionales , ya sabemos lo q diran cuba bolivia venezuela y estamos en nicaragua en un pais q los policias matan inocentes pero aun asi es el gobierno presidente lleno d vagos borrachos y un pueblo comprado”.

Es una cita textual (con todo y errores ortográficos) del pensamiento “rebelde” e “inteligente” de una de los jóvenes que no ven más allá de lo que se están perdiendo en televisión y que de manera decidida quisieran ver a algún liberal de regreso en el poder para “rescatar” a Nicaragua. Dígannos entonces; ¿cuál de los dos discursos pesa más?

El periodista Adolfo Pastrán asegura, acertadamente, que en este país todos tienen derecho a la movilización, pero…

“Llamar al derrocamiento de un gobierno constitucionalmente legítimo no es lícito, eso está penado en la ley. Si el país avanza y hay logros y algunos no los quieren ver, pues que sigan ciegos, también tienen derecho de estar equivocados”.

Y esa es la causa de los opositores. Quitar y hasta exigir que un gobierno legítimamente electo explote como cuando se forman las estrellas para darle paso a su mano inquisidora y conquistadora; esa misma que mató a nuestros indios y violó a nuestras mujeres; que se llevó todo el oro a sus mansiones coloniales y esclavizó a los negros.

EN NICARAGUA NO HAY GENTE ENGAÑADA

En Nicaragua la gente ya no se muere en los hospitales por falta de atención, ya los niños no carecen del estudio ni de su merienda, las carreteras son perfectas para la circulación en todo el territorio nacional, la energía llega a todas las comunidades y el agua también, los proyectos que generan empleos son como ríos recién nacidos y listos para acaudalar las cosechas, no hay hambre ni desnutrición y, lo más importante, hay paz.

Por todo eso es que los nicaragüenses asisten a las manifestaciones. Al Repliegue, a la plaza cada 19 de julio, a los actos culturales, a los homenajes a nuestros Héroes y Mártires, a todo lo que el Sandinismo conlleva; porque es la parte más importante de nuestra historia y la seguimos marcando, la seguimos viviendo.

Pero el opositor se manifiesta acá porque de vez en cuando llega un cheque certero, directo a sus organizaciones para promover la violencia, para lanzarse contra nuestros oficiales de la policía y decir después que fueron agredidos mientras tratan de destruir los edificios estatales que son pagados y mantenidos por los votantes, hasta por ellos mismos.

Se manifiestan porque son hijos de ellos mismos. En sus piquetes veremos al tío, al sobrino, al primo, al novio de la hija, a la pareja de la feminista que sufre misoginia todos los días, al compadre del neoliberal que luego dice ser un patriota. Al exdiputado, al exconcejal, al excandidato a la Presidencia que solo tira una piedra y luego esconde la mano; y que después aborda un avión en el moderno y bien acondicionado aeropuerto “Augusto C. Sandino” para volar a Washington y decir que Nicaragua está en un atolladero infernal; reportando así los gastos en que se incurrió en una de esas escaramuzas que desde hace muchos años nadie cree ni mucho menos respalda.

Lo peor es que sus intentos no distan de ser un verdadero teatro/fracaso.

Según Informe Pastrán; “La oposición política de Nicaragua, a pesar de sus ruidosas protestas contra el Presidente Daniel Ortega y el FSLN, no tiene prácticamente ninguna posibilidad de ganar las elecciones del próximo año… Así lo acaban de decir en Washington representantes del Partido Demócrata de Estados Unidos, quienes analizaron la realidad nicaragüense con directivos de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (FUNIDES).”

Así tampoco los nicaragüenses se dejan llevar por el “periodismo pulcro y ético”. Esos que van a los actos a tratar de humillar a los chavalos al preguntarles qué fue lo que sucedió exactamente tal día y que al ver que la respuesta no es precisa los lanzan a un sartén diciendo que son ignorantes. De éticos y educados estos instrumentos no tienen nada.

Los invito entonces a preguntarle a los que marchan por la causa de los “rojos-sin-mancha” cuál es el motivo de su manifestación. Les contestarán únicamente que lo hacen “porque en Nicaragua hay una dictadura”.

Pero si le preguntan al anciano que llegó a Managua desde Muy Muy, Matagalpa para participar en la celebración del 36/19, les responderá que lo hace porque Nicaragua, gracias a Dios, está en la boca de todo el mundo por sus avances, por sus reconocimientos, por su seguridad, por su paz, por su solidaridad, por sus proyecciones de crecimiento y lo que es más importante, porque ese mismo ciudadano recibe sin falta todos los meses la pensión de vejez que desapareció cuando los neoliberales necesitaban enriquecerse más durante la neblina que cubrió al país de 1990 a 2006.

Erick Ruiz José
Periodista de TN8
@Erick_Nicaragua