Este 20 y 21 de julio se está desarrollando en Managua, el Tercer Encuentro Europeo de Solidaridad con la Revolución Popular Sandinista, la cual cumplió este domingo su 36 aniversario.

A la cita asisten delegaciones de España, Inglaterra, Italia, Francia, Suecia, Dinamarca, así como representantes de otros comités de solidaridad de América Latina y otros países del mundo.

Para los participantes, Nicaragua representa un caso muy especial de proceso revolucionario, pues además de nacer en la lucha contra la dictadura y enfrentar una agresión imperialista, también ha llegado nuevamente al poder con un impresionante impulso transformador, luego de 16 años de gobiernos neoliberales.

Subrayan que esta vez, el sandinismo está enmarcado en una verdadera ola de cambio a nivel latinoamericano, donde diferentes movimientos revolucionarios han alcanzado el poder bajo una gran participación popular.

Massimo Angellini, delegado del Comité a este Tercer Encuentro, expresa que una revolución como la nicaragüense representa una forma de combatir al imperialismo, de ahí la necesidad de fortalecer los mecanismos de apoyo a la misma.

“Desde el punto de vista histórico, desde el punto de vista político nunca tenemos que olvidarlo. Pero también hay que trabajar para que todo eso siga”, asegura.

“La Revolución no es sólo un hecho histórico, es un proceso que tiene que seguir con la participación del pueblo, de la gente”, asegura Angellini, para quien las cientos de miles de personas que asistieron al acto del 36 Aniversario da una idea del empoderamiento ciudadano con la Revolución.

Un aspecto fundamental es el liderazgo. Según afirma, procesos como el nicaragüenses, dirigidos por personas como el Comandante Daniel Ortega, son importantes porque lo político se ve reflejado en lo social. “El que realmente gana en todo esto es el pueblo”, afirma.

Revoluciones con los votos

De acuerdo al Asesor Presidencial en Políticas Sociales, Orlando Núñez, el hecho que el sandinismo haya reasumido el poder a través de los votos, vino a fortalecer a la izquierda en América Latina.

“Recordemos que la izquierda no siempre estuvo tan entusiasmada con la democracia electoral, porque nosotros no venimos de la democracia electoral, venimos de la cárcel, de la guerrilla, del exilio”, señala.

A pesar de las amenazas que enfrenta, a su criterio, a la izquierda latinoamericana le ha ido bien, pues existe una verdadera alianza entre los movimientos sociales y los partidos políticos revolucionarios.

“Esa ha sido la fórmula que le ha permitido a la izquierda acceder a gobiernos con una mayoría política significativa”, destaca.

Ya no somos los únicos

Carlos Fonseca Terán, Secretario Internacional Adjunto del FSLN, asegura que es una verdadera alegría ver cómo los pueblos expresan su solidaridad con la revolución nicaragüense.

Fonseca aseguró que el gran impulso al nuevo proceso revolucionario en América Latina lo dio la Revolución Bolivariana.

“Ya en esta segunda etapa de nuestra revolución no somos los únicos”, afirma.

Estos comités de solidaridad están conformados sobre todo por aquellos ciudadanos europeos que participaron en los diferentes programas sociales del primer período revolucionario (1979-1990).