Tras concluir otra de sus habituales intensas jornadas de trabajo, el mandatario de Bolivia, con la modestia, sencillez y serenidad al hablar que lo caracterizan, dedicó una gran parte de su conversación a la figura Fidel, y al apoyo recibido de la mayor de las Antillas.

Afirmó que nunca había conocido a un hermano y un compañero tan solidario con los pueblos como el líder cubano, de quien subrayó, además, es un hombre que lucha por la vida y por la humanidad, y que debe seguir acompañándonos porque es respetable y admirable.

Evo recordó que hace 20 años Fidel expresó con mucha claridad que “debíamos dedicarnos a pagar la deuda ecológica y no la externa”, y ahora todo el mundo se da cuenta de ello. Mensajes como ese quedan para siempre, precisó.

Señaló que la actual batalla que libran los bolivianos con el proceso de cambios que llevan adelante está inspirada en los luchadores históricos de esta nación sudamericana, pero también en líderes de estos tiempos como Fidel, y como el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez.

Enfatizó que la solidaridad que ofrecen Cuba y Venezuela es impagable, inalcanzable, y envidiable para naciones que no gozan de ese privilegio que tiene Bolivia y otros países incorporados a la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA).

Destacó particularmente la colaboración que en las esferas de la salud y educación, entre otras, recibe Bolivia de parte de Cuba y Venezuela.

Gracias a ello -dijo- hemos podido avanzar en estos años, junto a la laboriosidad de nuestro pueblo, y por esa razón la Pachamama (Madre Tierra) “ha pasado de ser de un Estado colonial mendigo a uno plurinacional digno”.

Seguidamente el presidente aseveró que hoy Bolivia se levanta con mucha fuerza, está políticamente fuerte, económicamente estable y es invencible culturalmente, pese a que algunos oportunistas de derecha desde dentro, y con financiamiento y aliento desde el exterior, se empeñan en destruirla.

Recordó que durante su gobierno han sido derrotados ya tres intentonas de golpe de Estado, una en 2008, otra en 2011 y una tercera hace pocas semanas. “Los que han querido tumbar a Evo se hicieron tumbar ellos”, manifestó sonriente.

Concluyó que el proceso revolucionario democrático en curso en Bolivia es imparable, jamás traicionará su pueblo, y seguirá como principio la “Ley cósmica de nuestros antepasados indígenas, no robar, no mentir, ni ser flojos”.