El triunfo del pueblo encabezado por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y la derrota total de la dictadura somocista un día como hoy de 1979 significó una especie de segunda independencia, aseveró el vicecanciller Orlando Gómez.

En diálogo con Prensa Latina el viceministro de Relaciones Exteriores consideró que esa fecha constituye, si no la más importante, una de las más relevantes en la historia amplia de este país de Centroamérica.

Después de la independencia en 1821, la victoria de la Revolución Sandinista significa una especie de segunda independencia, señaló Gómez al referirse a las décadas de opresión, falta de libertades y sufrimiento por la agresividad de la tiranía.

Según afirmó, el triunfo permitió que Nicaragua a partir de ese momento transitara por la historia contemporánea con mejores posibilidades y tendencias para el desarrollo económico, las libertades del pueblo y el rejuego democrático que prevalece hasta hoy.

Acerca de las transformaciones más emblemáticas impulsadas por la Revolución, destacó especialmente la reforma agraria, la cual a su juicio tuvo un impacto significativo al generar un proceso de entrega de tierras y conformación de cooperativas.

Dijo que los efectos de aquellas iniciativas llegan hasta nuestros días, al recordar que actualmente la mayor producción de alimentos del país está en manos de pequeños y medianos productores que fueron los beneficiados en la década de los 80 por la reforma agraria.

Si ahora tenemos una especie de autosuficiencia alimentaria es porque antes hubo un proceso que puede ser el clave en el análisis de todo cuanto se hizo, opinó.

Mencionó igualmente otros cambios de índole social promovidos por la Revolución, como la campaña de alfabetización y el advenimiento de la educación y la salud pública gratuitas.

Todos estos aspectos configuran una canasta de reivindicaciones para el pueblo nicaragüense que eran impensables en las décadas de dictadura somocista, subrayó.

Sin embargo, tras los efectos devastadores del bloqueo y la guerra financiada y organizada por Estados Unidos, el Frente perdió en las elecciones de 1990 ante una coalición que reunió a todas las fuerzas políticas opositoras.

En 2007, también por la vía de las urnas, el FSLN retornó al Gobierno para emprender una nueva etapa.

La segunda etapa de la Revolución ha implicado la restitución de derechos, pues los gobiernos de corte neoliberal instaurados después de 1990 y hasta 2006 tuvieron como propósito deshacer todas las conquistas logradas en los 80, sentenció.

Los programas sociales impulsados por la Revolución son muy significativos, expresó Gómez, quien hizo referencia a los avances no solo en ámbitos como la salud y la educación, sino a otros elementos como la paz, la estabilidad y la seguridad de las que goza Nicaragua.