Para la Premio Nóbel de la Paz 1992, la líder indígena guatemalteca Rigoberta Menchú, el liderazgo que ejercen el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario en Nicaragua es uno de los ejemplos más paradigmáticos que hay en Centroamérica, América Latina y el Mundo.

“La popularidad del Presidente Daniel Ortega, como presidente, como personalidad, como un ser pensante que constantemente está reconstruyendo el pensamiento de las transformaciones, la participación activísima de nuestra querida amiga Rosario Murillo, hacen posible un liderazgo verdadero, un liderazgo donde inspira a la gente, y es una luz de esperanza para la gente común”, expresó Menchú quien se encuentra en Nicaragua para participar en las actividades de celebración del 36 Aniversario de la Revolución Popular Sandinista.

La líder indígena lamentó que en países como Guatemala los dirigentes están siendo objeto de procesos penales, por actos de corrupción y mafias corporativas, lo cual redunda en el empobrecimiento “sin límite de la población más desposeída”.

Dijo que al contrario en Nicaragua hay una realidad muy diferente, gracias al trabajo que realizan Daniel y Rosario.

“Aquí hay algo más, hay algo más… y ese algo más es producto de 36 años de lucha revolucionaria del pueblo Nicaragüense”, resaltó.

Sin Revolución Sandinista, Centroamérica estaría huérfana

Menchú indicó que los centroamericanos han aprendido mucho de la Revolución Sandinista.

“Nos sentimos parte de esta revolución. Sin esta revolución, realmente estaríamos huérfanos, debido a que el sistema capitalista internacional sigue socavando la dignidad de nuestros pueblos, sigue dividiendo a los pueblos más oprimidos de la Tierra”, expresó.

Para Menchú algo muy importante de estos nuevos tiempos es la indudable participación de la gente, la cual vive el compromiso de cimentar la revolución.

En este sentido, afirmó que el proceso revolucionario de Nicaragua es sólido, seguro y amparado por un pueblo lleno de conciencia.

Destacable para ella es que el Sandinismo es un movimiento incluyente, lo cual se ve reflejado en la participación de las mujeres, quienes tienen un 50% de la cuota en los principales puestos de decisión nacional.

“Esto es una revolución incluyente, plural, diversa; no es tanto una revolución homogénea del que toda la gente tiene que hacer lo mismo y tiene que pensar lo mismo, sino aquí hay unas libertades bien profundas”, expresó.

“Seguimos los pasos que da Nicaragua como parte de nuestra Centroamérica, y ya con El Salvador y Nicaragua, también es una lucecita en el corazón de la América, de todo ese pensamiento bolivariano que hay en el continente, ese pensamiento bolivariano que dejó el Presidente Hugo Chávez”, subrayó Menchú.