El parlamento de Grecia aprobó el acuerdo negociado por el primer ministro Alexis Tsipras con los acreedores griegos. El respaldo a esta iniciativa, rechazada por un sector del partido Syriza, al cual pertenece Tsipras, fue apoyada por los sectores de oposición.

Poco antes de la votación, el primer ministro griego, Alexis Tsipras, pasó muchas horas reunido con el grupo parlamentario de su partido y con miembros y militantes de Syriza, en un último intento de asegurar el máximo apoyo posible por su propio partido, una tarea que se complicó aún más tras la reunión del Comité Central de Syriza el miércoles por mañana.

Tsipras afirmó hoy que tenía tres opciones en la negociación con los socios, aceptar el acuerdo actual, una quiebra desordenada del país o su salida de la eurozona.

Recalcó que no cree en el acuerdo firmado este lunes en el Consejo Europeo, pero aseguró que el Gobierno se ve "obligado a ponerlo en práctica".

Dijo que era necesario evitar la salida del euro para que haya inversiones en Grecia, sin las cuales "sabemos que no hay posibilidad de crecimiento".

"Nuestro Gobierno hará todo lo que pueda en contra de la evasión fiscal y la corrupción y al mismo tiempo, intentará suavizar las consecuencias nefastas" del acuerdo, aseguró Tsipras, que agregó que el "mayor adversario" del Ejecutivo está en el interior del país y son las "las fuerzas de la oligarquía" que han actuado estos años bajo la connivencia de los gobiernos anteriores.

Más de la mitad de los miembros del comité, unos 108 de los 201 en total, no solamente se declararon en contra de las reformas presentadas en el Parlamento, sino que firmaron un comunicado notificando su oposición. Poco después, el mismo Tsipras en su discurso delante del grupo parlamentario de su partido apeló a la responsabilidad de los diputados de Syriza frente a estos momentos delicados.

Entre los que se oponen al acuerdo, se encuentran miembros destacados e históricos de Syriza y también de ministros de primera fila, como Panayotis Lafazanis y el economista Kostas Lapavitsas, dos de los partidarios más ardientes de una vuelta a la moneda nacional, como remedio a la continua recesión y las presiones por los acreedores.

Lafazanis sin embargo declaró que aunque él y sus simpatizantes no van a votar a favor de ninguna reforma de las que se acordaron en Bruselas, el Gobierno puede seguir contando con su apoyo y no pierde la mayoría absoluta en el parlamento. "Apoyamos al primer ministro y al Gobierno, pero no a este nuevo memorándum" es el lema del grupo más radical de Syriza, la Plataforma de Izquierda que encabeza Lafazanis.

Entre los que siguen respaldando a Tsipras está el vicepresidente de Gobierno, Yiannis Dragasakis, quien también mantuvo un papel esencial en las negociaciones de los últimos meses. Y, por supuesto, el actual ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos. El exministro de Finanzas, Varufakis, fue uno de los diputados que votaron en contra del primer paquete de reformas.

Medidas votadas

En esta primera ronda de ratificación del acuerdo firmado en Bruselas, el Parlamento heleno votó por la regulación de las tasas de IVA a bienes y servicios; la modificación de la tasa de impuesto sobre la Renta; el endurecimiento de la ley penal por los delitos de evasión fiscal; la ampliación del impuesto de lujo; la abolición de la actual suspensión del impuesto sobre la publicidad televisiva; la subida del impuesto de solidaridad sobre las rentas de más de 500.000 euros; la reforma sobre la independencia de la Autoridad de Estadísticas, y también temas relacionados con la Seguridad Social, como la eliminación de la jubilación anticipada a partir del 1 de julio de 2015.