Las víctimas mortales de un gravísimo error policial ni siquiera habían sido depositados en sus tumbas, cuando los buitres de la derecha, como buenos carroñeros, empezaron a aprovechar el dolor de la familia, la comunidad y de toda la nación, para desacreditar a la institución de seguridad pública, su jefa nacional y sus agentes, con el propósito de obtener réditos políticos.

A través de sus medios de comunicación “independientes”, promueven el odio visceral contra las autoridades policiales, exacerbando el sufrimiento de la familia doliente.

Con ese método del odio los partidos políticos derechistas, que también se disfrazan de ONG, medios de comunicación y defensores de derechos humanos pretenden hacer creer al pueblo, que este último acto policial constituye una política institucional de las autoridades encargadas de resguardar el orden y la seguridad pública, y por lo tanto, amerita la destitución de su jefa nacional la Primera Comisionada Aminta Granera, quien valientemente respondió que no renunciará a su cargo.

La Primera Comisionada fue designada como máxima autoridad policial Nacional por el entonces presidente Enrique Bolaños, y en esa época, jefes intermedios del diario LA PRENSA velaron por su buena imagen, la pusieron en un pedestal y era catalogada como heroína.

Claro, Bolaños y los dueños del “diario de los nicaragüenses” no tenían contradicciones políticas, porque ambos compartían la misma ideología, pero la luna de miel con Granera se esfumó cuando decidió continuar en el cargo, ahora nombrada por el actual presidente Daniel Ortega, a quién evidentemente odian por haberlos expulsado del poder y por impulsar un proyecto a favor de los pobres de Nicaragua.

En una actitud oportunista, los politiqueros de la derecha intentan hacer un paralelismo de la actuación policial en esta tragedia que afecta a la familia Reyes; y la provocación que realizaron contra la Policía, a la que atacaron con tubos metálicos obtenidos de las vallas que destruyeron frente a las instalaciones del Consejo Supremo Electoral.

Según sus cálculos, con la manipulación de ambos acontecimientos lograrán réditos políticos, y conquistarán nuevos simpatizantes y quienes les han dado la espalda durante las últimas elecciones nacionales y municipales.

La tragedia provocó dolor y luto en la familia de las personas fallecidas, pero también causó mucho daño a los policías involucrados, quienes deberán pagar caro el haber violado las normas establecidas para ejecutar los operativos antidrogas.

Enfrentarán un proceso penal que podría recluirlos en la cárcel por varios años; además tendrán que pasar el trago más amargo que es la separación de sus seres queridos y el descrédito que les provocó su accionar.

Aunque no pretendo justificar la actuación policial, reconozco que los policías son seres humanos porque se equivocan, tienen miedo, descontrol y padecen stress, pues luchan las veinticuatro horas del día contra un enemigo poderoso que es el narcotráfico, que a su vez cuenta con ilimitados recursos económicos y armamento de todo tipo.

No obstante, nuestra Policía Nacional además de ser efectiva contra el narcotráfico, no muestra el mínimo síntoma de estar permeada por el crimen organizado.

Gracias al sacrificio de esos policías que cada día se desvelan y ponen en riesgo sus vidas, es que los nicaragüenses nos congratulamos de habitar en el país más seguro de Centroamérica; en caso contrario, el crimen organizado estaría operando a sus anchas, como ocurre en otras naciones y se confirma con el reciente escape de una cárcel de máxima seguridad en México del capo Joaquín “el Chapo” Guzmán.

Ese es un poderoso motivo para que los nicaragüenses no permitamos las manipulaciones de los políticos derechistas, a quienes nos les importa utilizar el dolor ajeno para sacar ventaja política que les favorezca, como Eduardo Montealegre que solamente le preocupa alcanzar cargos públicos para enriquecerse a costa del dinero del pueblo.

No hay que olvidar que este individuo ya le robó al pueblo de Nicaragua, a través de la subvaloración de los Certificados de Inversión conocidos como CENI, y arrebató el vaso de leche a los niños de nuestro país.