Con la celebración de un oficio religioso, presidido por el director del Centro Espiritual Betania en Dolores, Carazo, Padre Neguib Eslaquit, amistades y familiares buscaron la fortaleza en su dolor para despedir a Katherine Anielka Ramírez Delgadillo, de 25 años; José Efraín Ramírez, de 13 años; y Aura Marina Reyes Ramírez, de 11 años, quienes perecieron tras un operativo policial en el sector de Las Jagüitas el pasado 11 de julio.

“Sobre todo hoy vengo aquí como cristiano, como fervoroso y creyente en el poderoso Espíritu Santo, en el Padre Celestial y en Jesucristo nuestro Señor, que nos ha bendecido con toda clase de dones espirituales y celestiales para compartir una palabra de fe, de esperanza, de fortaleza, de amor, de cariño, de fraternidad, en estos momentos difíciles que vive toda esta familia, nuestro pueblo nicaragüense y todos nosotros que nos sentimos consternados ante situaciones difíciles, inesperadas y muchas veces no quisiéramos que sucediesen y no existiera ningún tipo de pecaminosidad moral en el sentido de que son circunstancias trágicas que pueden pasar”, expresó el Padre Eslaquit.

El prelado recordó los hechos por los cuales también pasó al perder a algunos de sus familiares en un terrible accidente, situación ante la cual se debe tener la capacidad de perdonar, de saber que todos somos frágiles, que podemos tener algunos momentos de dificultad.

“Hoy le suplicamos al Espíritu Santo que a esta familia […] el Señor Jesucristo nos regale la capacidad de creer en su palabra y que Katherine y los dos niños estén gozando de esa cosa más maravillosa del mundo, el cielo, de la eternidad, de lo que habla el libro del Apocalipsis”, manifestó Eslaquit.

El director del Centro Betania rogó a Dios fe, consuelo, esperanza y la firmeza de creer en la vida eterna, plano de vida al que han pasado los tres jóvenes, siendo llamados por Jesucristo a la Santidad y ser sus hijos adoptivos.

“Queremos pedirle a nuestro Señor Jesucristo en todo momento que nos regale esa palabra de consuelo, de fortaleza, de esperanza; porque todo tiene un propósito en la vida y el Cielo existe, el cielo es Dios, vive en nuestro corazón. Pero los hermanos que ya han pasado a ese plano temporal, (porque) la muerte es sólo una transformación y la palabra de Dios nos dice en la carta de Apóstol San Juan, el mismo Señor Jesucristo nos ha dicho: no se angustien, no se desesperen, cuando yo me vaya y les tenga una morada preparada en el cielo, yo volveré y me los llevaré conmigo”, declaró Eslaquit.

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Foto: Archivo