El Papa aclaró que no se sintió ofendido cuando recibió, de manos del presidente Evo Morales, el regalo de un Cristo colocado sobre una hoz y un martillo, símbolos del comunismo.

Durante una larga conferencia de prensa, en vuelo de Asunción a Roma con el cual terminó su gira por Sudamérica, Francisco salió al cruce de las interpretaciones periodísticas iniciales que reportaron un supuesto enojo suyo cuando el mandatario boliviano le presentó el inusual obsequio.

Pese a la deficiencia del audio de la transmisión, algunos medios sostuvieron que durante la ceremonia de bienvenida en el Palacio Presidencial de La Paz, Bergoglio había interrumpido al presidente diciendo "eso no está bien" cuando vio la cruz.

Lo cierto es que la frase del Pontífice fue "no lo sabía" y su actitud sorprendida pero no perpleja. En su conferencia ratificó que desconocía las dotes como escultor del padre Luis Espinal, autor de la obra y quien inspiró una condecoración que Morales le impuso al Papa.

De hecho, el regalo de la cruz "comunista" es parte de la apenas creada Orden Espinal, que el presidente boliviano creó en honor al sacerdote torturado y asesinado en marzo de 1980 por el régimen sanguinarios de esa época y por su compromiso con la defensa de los derechos humanos.

"Cuando lo vi para mi fue una sorpresa", dijo Francisco, quien aclaró que esa escultura se puede inscribir en el género de "arte de protesta". Y puso el ejemplo de un artista argentino que colocó un Cristo crucificado sobre un bombardero.

"Era una crítica del cristianismo aliado con el imperialismo que bombardea. Entonces primero yo no sabía nada, segundo yo lo calificaré como arte de protesta pero que, en algunos casos, puede ser ofensivo", señaló.

Reconoció que Espinal fue un entusiasta de la interpretación de la teología usando el marxismo, pero aclaró que el Vaticano ya emitió varios documentos en los cuales quedó en claro que no apoya esa forma de observar la realidad.

Insistió que el sacerdote jesuita fue "un hombre especial", con "tanta genialidad humana" y que "luchaba con buena fe".

Asimismo el Papa confesó que nunca recibió condecoraciones y, por eso, rezó mucho para saber qué hacer con las dos que le confirió Morales, la Espinal y la "Orden del Cóndor", el máximo título que otorga el Estado Boliviano.

Aseguró que, tras rezar mucho, se le ocurrió dejar los reconocimientos a los pies de la Virgen de Copacabana, patrona de Bolivia, aunque reconoció que el regalo el presidente se lo dio "con tanta buena voluntad y con el deseo de darme un gusto”.

"En cambio el Cristo lo traigo conmigo", apuntó haciendo referencia a la cruz "comunista", que finalmente terminará en el Vaticano.

Más de 60 minutos duró la comparecencia del líder católico ante los medios y en ese tiempo tocó muy variados temas al responder a las 18 preguntas que le lanzaron periodistas de diversas nacionalidades. Contestó una parte en español y otra en italiano.

No sólo abordó asuntos de economía, política, doctrinal social de la Iglesia y relaciones internacionales, también hubo tiempo para las bromas y los comentarios más ligeros, como cuando un colega le cuestionó cuál era su secreto para tanta energía pese a sus 78 años.

"¡Cuál es su droga quisiera preguntar él!, ¡Esa era la pregunta!", interrumpió con humor, desatando las risas de los presentes. Y precisó: "¿La droga?. Bueno, el mate me ayuda. Pero no probé coca, eso está claro ¿no?", en referencia a la bebida típica argentina y a la planta que se produce en Bolivia y sirve para afrontar la altura.

Otro periodista le preguntó qué pensaba de los "selfies", las autofotos que constantemente le piden sacarse con todo tipo de fieles. También riendo, Bergoglio replicó: "Es otra cultura, ¡me siento bisabuelo!".

"Hoy al despedirme un policía grande me dijo que si nos hacíamos un selfie. Un hombre de unos 40 años. Le dije: 'pero mira ¿Qué eres una adolescente?'. Es otra cultura. Pero la respeto", apuntó.