Las autoridades de Guatemala y Honduras se declararon en alerta ante la posibilidad de que ingrese a estos territorios -ya sea por tierra, mar o aire- el peligroso narcotraficante mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, quien escapó la noche de este sábado de una prisión en México.

El coronel Hugo Rodríguez, vocero del Ministerio de Defensa de Guatemala, informó hoy a un medio de comunicación local, que en territorio guatemalteco se maneja una alerta total, con el fin de prevenir el ingreso de “El Chapo”.

“Ya se giraron las órdenes necesarias por parte del ministro de la Defensa Nacional, general de división Manuel Augusto López Ambrocio, a todas las unidades militares que tenemos en la línea de frontera con México”, explicó.

“Se han alertado los aeropuertos de toda Guatemala y también las rutas marítimas”, agregó.

“También se va a desarrollar, en conjunto con las Fuerzas Armadas de México, el patrullaje sobre el (fronterizo) río Usumacinta, para mantener control sobre las fronteras de Guatemala y poderle negar en algún momento el acceso a territorio guatemalteco a esta persona que se encuentra prófuga”, agregó.

En el caso de Honduras, el coronel Gustavo Paz Escalante, confirmó que fue ordenado un despliegue militar y policial hacia las zonas fronterizas, en particular con Guatemala.

Paz Escalante explicó que la coordinación de seguridad se ha hecho con las contrapartes de Honduras y El Salvador.

Entre los factores de interés del operativo militar y policial están los denominados “puntos ciegos” de la frontera occidental de Honduras, que son utilizados por las mafias regionales del crimen organizado como frágiles pasadizos para el contrabando de drogas, armas o personas.

El cártel de Sinaloa, considerada como la organización mafiosa más importante y peligrosa de México, opera en toda Centroamérica, que sirve como puesto clave para el tráfico de cocaína desde las bases de producción en Colombia y de transporte en Venezuela hacia los centros masivos de consumo en Estados Unidos.

El cártel encabezado por Guzmán tiene una red centroamericana para el almacenamiento de cocaína, con cadenas de transporte y mecanismos para el blanqueo o “lavado” de dinero.