El gobierno griego envió este jueves su propuesta de reformas al jefe del Eurogrupo, el ministro de Finanzas holandés Jeroen Dijsselbloem. De acuerdo con la televisión estatal griega (ERT1), las propuestas fueron enviadas por e-mail. Bruselas confirmó el ingreso de la documentación.

Las propuestas del gobierno de Atenas son un requisito para que el país pueda solicitar más ayudas. La decisión urge debido a que Grecia, según los plazos actualmente vigentes, debería pagar en julio 4.200 millones de euros a sus acreedores.

En caso de que los acreedores aceptaran las nuevas propuestas presentadas, podrían otorgar un nuevo programa de rescate y una financiación transitoria para evitar que el país caiga en suspensión de pagos.

Grecia ya presentó la solicitud de un programa de ayudas a través del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) que tendría una duración de tres años.

Las propuestas serán evaluadas por especialistas de las tres entidades crediticias: la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional.

El sábado se reunirán los ministros de Finanzas de los 19 países integrantes del eurogrupo y el domingo se celebrarán cumbres de la eurozona y de la Unión Europea.

Según informaciones de la televisión pública y de la agencia de noticias griega, esta misma noche el Ejecutivo solicitará formalmente al Parlamento convocar un debate para mañana. A primera hora de este viernes se reunirá el grupo parlamentario del izquierdista Syriza para evaluar las reformas.

Los detalles del nuevo plan no han sido filtrados a los medios, pero según el portal económico Naftemporikí, sería una mezcla del pliego inicial de 47 páginas de medidas planteadas por Atenas y las últimas reformas publicadas por la Comisión Europea, justo después de la convocatoria del referéndum.

Desde la victoria del "no" en el referendo del pasado domingo sobre las últimas propuestas de Bruselas, Tsipras, impulsor de la consulta de la que salió reforzado políticamente, intenta construir un frente común con todos los partidos del país.

Según el periódico económico Naftemboriki, el programa de reformas supondrá una reducción del presupuesto de entre 10.00 y 12.000 millones de euros, más que las propuestas anteriores del gobierno griego.

Si los dirigentes europeos aceptan la propuesta griega, podrían aprobar un nuevo rescate el domingo, durante una cumbre extraordinaria de los 28 países de la Unión Europea. En caso contrario, la reunión del domingo podría convertirse en una cumbre de crisis para empezar el proceso de la salida de Grecia de la moneda única, una hipótesis que los europeos quieren evitar.

Grecia pidió formalmente el miércoles a la zona euro un nuevo rescate de tres años, una decisión considerada "positiva" por Francia y España, dos países favorables a un acuerdo con Grecia pero alejados de la línea más dura de Alemania.

En Estrasburgo, Tsipras hizo un discurso en un tono tranquilizador en el que se comprometió a hacer las reformas que le piden sus acreedores y aseguró que no tiene ningún "plan secreto" para salir del euro.

Tsipras, que llegó al poder con su partido de izquierda Syriza con la promesa de no imponer nuevas medidas de austeridad, dijo sin embargo ante el parlamento europeo que se reserva el "derecho a decidir" la manera "socialmente justa" de enmendar las finanzas del país.

Tsipras también pidió a sus socios que reduzcan la enorme deuda del país, que ya representa unos 320.000 millones de euros, es decir el 180% del PIB.

Por su parte el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, pidió este jueves que los acreedores hagan propuestas "realistas" sobre la cuestión de la deuda.

"Una propuesta realista de Grecia tiene que estar compensada por una propuesta igual de realista sobre la sostenibilidad de la deuda por parte de los acreedores, sólo así tendremos una situación donde todo el mundo gane", dijo Tusk en una rueda de prensa.

El miércoles Grecia recibió de nuevo el apoyo indirecto del Fondo Monetario Internacional, cuando su directora general, la francesa Christine Lagarde, consideró "necesaria" una reestructuración de la deuda frente a la negativa de los europeos.

En otro signo de los desacuerdos entre los acreedores, el alemán Jens Weidmann, miembro del consejo de gobernadores del Banco Central Europeo (BCE), pidió este jueves que la institución deje de proporcionar ayuda urgente a Grecia y que sean los gobiernos quienes asuman esta tarea.

Con sus ayudas BCE está manteniendo en vida al sistema bancario griego, pero podría decidir suprimir su apoyo.

Los bancos griegos están cerrados desde el 28 de junio y seguirán cerrados hasta el lunes. Las retiradas en efectivo siguen estando limitadas a 60 euros al día para evitar una crisis de liquidez.

La presidenta de la Unión de Bancos Griegos, Louka Katseli, que también preside el Banco Nacional de Grecia, dijo el jueves que la liquidez es suficiente hasta el lunes pero no aclaró si habrá que recurrir a los depósitos de los clientes.