Este 7 de julio se conmemoró el 38 aniversario del tránsito a la eternidad de la Beata Sor María Romero Meneses, por lo que su casa natal en estos días se ha convertido en un espacio de oración, y peticiones de milagros, por parte de fieles católicos, en espera de recibir el milagro que anhelan.

El amor y la fe hacia la que muchos consideran Santa, es tan grande, que hay quienes vienen de otros países para compartir con el pueblo nicaragüense esta fiesta religiosa, en la que recuerdan el trabajo humanitario que realizó la Beata Sor María Romero en beneficio de los más desprotegidos.

Los milagros que se le atribuyen a esta Beata son tan numerosos que la devoción de miles de católicos se incrementa cada vez más, y las peticiones a ellas se escuchan en cada oración que los visitantes realizan al llegar a su Casa Natal en Granada.

La señora Angélica Lacayo, devota de Sor María Romero, dijo que le tiene mucha fe, porque ella perdió su cornea en uno de sus ojos, y le pidió a Sor María Romero para que intercediera por ella, y así fue, en una operación.

Sin embargo, este mismo problema le apareció en el otro ojo, por lo que asegura que ya puso en las manos de Sor María su intervención ante el Padre Santísimo y la Virgen María. “De una foto le recorté mi ojo y se lo puse ahí… en los milagros, esperando que arregle mi otro ojo, por eso yo creo en Sor María, en María Auxiliadora y en el Santísimo Sacramento del Altar”.

Las fiestas en honor a la Beata Nicaragüense, se han estado realizando durante los últimos días, con misas presididas por diferentes sacerdotes de la Diócesis de Granada, misma que se efectúan en su Casa Natal, a la que asisten cientos de católicos en busca de que la Beata le haga un milagro.

Sor María Romero Meneses nació en Granada, Nicaragua, el 13 de Enero de 1902, su largo camino en la Santidad lo compartió con los más pobres de Nicaragua y Costa Rica, por quienes luchó hasta el último día de su vida (7 de Julio 1977), realizando diferentes obras sociales, como un ejemplo de la santidad, amor y compromiso al mandato Divino.