Tras una semana de haber recorrido varias capillas de la ciudad, la sagrada imagen de la Sangre de Cristo retornó a su santuario ubicado en la Catedral Metropolitana, donde miles de fieles católicos celebraron su llegada entre el estallido de la pólvora, el sonido de los filarmónicos y el colorido de sus pañuelos, los que eran agitados como símbolo de bienvenida.

Muchos de los que asisten a las celebraciones de la Sangre de Cristo son personas que en su momento han pedido favores y bendiciones a la imagen, los que han sido concedidos y que se manifiesta en los rostros de los creyentes de los que cuyos ojos brotan lágrimas al momento de tocar la peaña donde permanece la santa imagen.

“Todos los años vengo a pagar una promesa de fe y amor, desde que cumplí cinco años fui traída por primera vez a la iglesia por mi madre y 40 años después acá sigo, fui sanada por la Sangre de Cristo y por eso me siento agradecida con mi santo. Cada año le pido más bienestar, salud y me guie por el buen camino” señaló Conny Cruz.

“En estos momentos mi familia está pasando por un duro momento, mi madre está detenida y yo he venido a pedirle su libertad a la Sangre de Cristo, he vendado mis ojos porque de esta manera Dios abrirá los ojos de los que impartirán la justicia a mi madre. Yo tengo la fe en Dios que mi madre pronto va a salir y estará con toda mi familia” expresó María Auxiliadora Flores.

A su llegada a catedral, la imagen se hizo acompañar por los miembros del Benemérito Cuerpo de Bomberos, así como de los cargadores tradicionales, quienes junto a los fieles cargaron la imagen, la cual recorrió todo el interior del templo mientras los asistentes rezaban el Santo Rosario y entonaban cánticos en su nombre.

“Se nota un ambiente de alegría, fe y regocijo, además la población expresa sus sentidos de solidaridad entre hermanos, vemos cómo muchos de los asistentes comparten entre ellos alimentos, dulces, rosarios, sacramentales y sobre todo el amor que nos inculca nuestro padre eterno” señaló el padre Neguib Eslaquit.

“Es un momento en el que se vive mucho fervor y se manifiesta la unidad entre los hermanos, acá hay mucha fe y es por ello que la población viene a pedirle a la Sangre de Cristo infinitas bendiciones. La Sangre de Cristo siempre ha traído mucha devoción por ello visita muchas iglesias durante su bajada” concluyó el Padre Rodolfo López.