El anochecer del 27 de junio de 1979 fue el momento que marcó la vida de muchos jóvenes guerrilleros que se encontraban en Managua, en duros combates contra la guardia somocista; fue el preciso instante en el que tomaron sus armas y se enrumbaron hacia el departamento de Masaya, realizando así uno de los momentos claves de la lucha insurreccional: el Repliegue.

La escasez de armamentos, el acorralamiento de la Guardia Nacional y la necesidad de liberar otras ciudades del país, fueron algunas de las causas que motivaron a varios contingentes de guerrilleros a abandonar la ciudad temporalmente.

La capital era el sitio donde los esbirros tenían concentradas sus mayores fuerzas armadas, por ello los guerrilleros planearon una de las más grandes estrategias militares, claramente relatada por el comandante Raúl Venerio, sobreviviente al acontecimiento, quien a su vez estuvo al frente de uno de los contingentes.

“El Repliegue Táctico se desarrolló con mucha decisión y valentía, fue algo real que hoy forma parte del legado de muchos de nuestros muertos, quienes se quedaron en el camino para que hoy todos podamos gozar de un Buen Gobierno y cumplir con lo que nos comprometimos. Fue una decisión de un pueblo íntegro que confió en el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y hoy vemos los resultados de todo ese esfuerzo” afirmó.

La caminata hacia Masaya fue una lección importante para quienes participaron de ella, pues fue el fortalecimiento de una lucha enrumbada hacia el triunfo alcanzado el 19 de Julio, cuando las tropas mercenarias fueron derrotadas y el pueblo alcanzó la victoria soñada.

“Con la iniciativa no sólo logramos derrotar una dictadura de 45 años, derrotamos la exclusión instaurada a lo largo de nuestra historia. El repliegue fue una necesidad producida por la falta de retaguardia que abastecieran de armamento y nosotros no contábamos con eso, nunca Managua contó con un plan de insurrección similar a la de otros departamentos ya que el poder militar se concentraba en la ciudad y nosotros no teníamos armas suficientes” señaló.

Durante 17 días se produjeron enfrentamientos armados, situación que debilitó a los combatientes ocasionándoles pérdidas de municiones, además no contaban con el armamento adecuado para enfrentar en iguales condiciones a los militares.

“Los combatientes populares no teníamos armamentos, únicamente actuábamos con las pocas armas que lográbamos recuperar de los soldados heridos y caídos. Dichas condiciones y ver el sufrimiento de los civiles fueron los elementos que nos motivaron a realizar el repliegue. Managua no tenía circunstancias para enfrentar a la guardia, ellos contaban con 13 cuarteles, por ello no podíamos replegarlos, sin embargo planificamos una guerra de movimientos y guerrillas por la noche”, relató Venerio.

Pueblo se unió a la causa libertaria

Los combates previos al repliegue se desarrollaron en la zona de los barrios orientales, donde poco a poco los civiles se fueron involucrando en las acciones insurreccionarías, fortaleciendo así las escuadras de los combatientes regulares del FSLN, siendo una de sus primeras tareas la construcción de barricadas, con las que cerraban el acceso a las calles, logrando de esta manera defender los frentes de lucha en sus barrios.

Fueron muchos los civiles asesinados, sin embargo esta situación no amedrentó al resto: sus ansias de libertan crecieron y se demostró cuando en la noche del 27 de junio familias enteras se dirigieron a Masaya junto a los guerrilleros.

“Cuando el pueblo toma una decisión no hay quien lo pare, cada sector se organizó y luchó en todo momento, las barricadas fueron el último borde contorneado que vimos el día que partimos hacia Masaya. El repliegue fue una decisión tomada a discreción, sin embargo el pueblo se enteró y se marchó junto a nosotros y en menos de tres semanas alcanzamos el triunfo rotundo sobre la dictadura”, refiere el comandante.

Repliegue, una gesta incomparable

Con paso firme y la confianza en alcanzar una Nicaragua soberana fue como miles de replieguistas avanzaron hacia Masaya haciendo de dicha estrategia uno de los acontecimientos más significativos para el FSLN, puesto que se evidenció la unidad de miles que sin saber qué les deparaba en el recorrido, tomaron a sus familiares, amigos y avanzaron hacia lo que es su momento fue catalogado como la oportunidad de salvar sus vidas.

“La decisión del repliegue se tomó sin previo aviso, nos dividimos en tres grupos, todos con mucha responsabilidad, salimos sigilosamente siendo una acción correcta vista desde el punto de vista político y militar, logrando así culminarlo exitosamente a pesar de los compañeros caídos. Fue una buena decisión que debemos conmemorar en honor a todos los que cayeron en esa ocasión”, señaló el compañero Rafael Solís, sobreviviente de la gesta y actual magistrado de la Corte Suprema de Justicia (CSJ).

“Lo más emotivo fue presenciar el respaldo de toda la población que se fue con nosotros hacia Masaya, muchos se sumaron a lucha, fue duro ver a nuestros compañeros y civiles morir. Luchamos hasta el final y nuestra llegada fue impresionante” destacó.

Masaya abrió sus corazones a los replieguistas

Luego de 33 horas de caminata enfrentando las más duras condiciones y los bombardeos de los aviones push and pull, lograron llegar hasta el municipio de Nindirí, donde eran esperados por el comandante Hilario Sánchez junto a sus batallones, quienes les brindaron abrigo, alimentación y juntos lograron reincorporarse a la lucha luego de tres días, logrando finiquitar la liberación de Granada, Carazo.

“La cantidad de gente que se fue con nosotros era impresionante, en el trayecto hubo enfrentamientos en los que murieron muchos y otros resultaros heridos, sin embargo cuando llegamos a Masaya fuimos tratado con mucho amor. Sentimos que Nicaragua entera olía a victoria, los civiles se fueron con nosotros a una aventura incierta, no planificada, pero confiando en la determinación extraordinaria de un pueblo valiente, un pueblo que hoy sigue viendo los resultados de esa gran hazaña”, añadió Venerio.

La historia captada a través de la fotografía

La historia de lucha armada de nuestro país ha sido transmitida a las nuevas generaciones a través de escritos que muchos nicaragüenses han elaborado a través de la recopilación de experiencias y por supuesto a través de algunas de las imágenes captadas por Pablo Emilio Barreto, quien al igual que los guerrilleros vivió en carne propia los vejámenes de los Somozas e inmortalizó algunos de los momentos más duros producidos durante el trayecto del repliegue, cuando le competió fotografiar los cuerpos sin vida de sus compañeros y la angustia de los civiles al ser víctimas de los bombardeos.

A 36 años dicha experiencia, Barreto afirma que su misión periodística valió la pena, pues fue una de las voces de los que no pudieron mostrarle al mundo lo que realmente vivía el pueblo nicaragüense bajo una cruel dictadura.

“Me siento contento de haber fotografiado muchos de esos duros momentos, fuimos pocos los periodistas que participamos en esa gesta insurreccional, muchos se corrieron, por ello me siento más que contento de haber vencido el miedo, era para mí una obligación estar con la gente que derrumbó a la dictadura”, expresó.

“Mis fotografías han sido publicadas infinitas veces y mi participación forma parte del patrimonio histórico de nuestro pueblo y del FSLN. Yo le mostré al mundo la crueldad de la Guardia Nacional y el valor de un pueblo que ansiaba su libertad, por ello el Repliegue tiene un valor de primera categoría”, relató.

36 años de logros y bienestar

Tras más de tres décadas, el resultado del esfuerzo de los jóvenes guerrilleros sigue dando frutos, los que son materializados por el Gobierno Revolucionario liderado por el Comandante Daniel Ortega y la Compañera Rosario Murillo, quienes trabajan de la mano con el pueblo para vencer la pobreza en nuestro país.

“La revolución es una propuesta permanente en favor del pueblo, las necesidades del pueblo siempre van a estar presentes y nuestro gobierno siempre ha brindado respuestas al pueblo, buscando nuevas victorias, desarrollando programas en favor de los más necesitados. Ahora el reto es seguir luchando contra la pobreza, en favor de los más desposeídos, reforzando los programas de gobierno en favor de la clase obrera”, expresó el comandante Venerio.

“Hoy debemos honrar la memoria de quienes participaron en el Repliegue y celebrar los logros alcanzados en la segunda etapa de la Revolución. Sin la victoria alcanzada en 2007, únicamente estaríamos conmemorando a los héroes, hoy celebramos en victorias donde los jóvenes tienen libertad y apoyan los cambios y transformaciones de nuestro país”, concluyó Solís.