Nueva Zelanda se ha convertido en la última nación en establecer leyes que castigue el “cyber-bullying”.

Este país introdujo un proyecto de ley contra las “comunicaciones nocivas digitales”.

El proyecto de ley establece que las comunicaciones digitales que causen “angustia emocional grave” están sujetas a un castigo por parte de las autoridades.

Esto cubre a personas que hagan comentarios racistas, sexistas o de intolerancia religiosa.

También se considerará una ofensa la incitación al suicidio.

Los que provoquen problemas más serios, se enfrentarán 2 años de cárcel o una multa de más de 30 mil dólares.

Algunos legisladores locales han señalado deficiencias de esta ley, como que se podría criminalizar a menores de edad.