Eran los años sesentas cuando la joven Judith Aburto Chávez intentó en muchas ocasiones convencer a sus padres de su vocación por la enfermería, sin embargo su progenitor estaba decidido inculcar a su hija la vocación del magisterio, algo que 50 años después agradece infinitamente.

La profesora Judith Aburto Chávez, de 72 años, recientemente fue condecorada por la Asamblea Nacional por sus 35 años de estar dando amor, conocimiento y vida en el Centro de Desarrollo Infantil Niño Jesús de Praga de la ciudad de Granada. Junto a la profesora Judith, otras cinco educadoras fueron homenajeadas por los legisladores nicaragüenses.

La historia de esta mujer en la educación inicia precisamente cuando es inscrita por sus padres a cursar estudios en la Escuela Normal Salvadora De Somoza de San Marcos en 1963.

“En aquellos tiempos mi padre no quería que yo estudiara enfermería que era mi meta, mi papá me decía; ‘la labor de un maestro es una labor de amor’ y le dije que iba a estudiar magisterio, pero que después iba a la escuela de enfermería”, cuenta doña Judith.

Pasaron un par de años, Judith se graduó como maestra, pero siempre añorando la enfermería, sin embargo se casó y a partir de entonces el destino la fue empujando hacia la docencia, pues conoce a la maestra Gladys Bonilla, quien le ofrece un trabajo en la Escuela Politécnica de Comercio como asistente de su secretaria.

“Conocí a Gladys Bonilla de la Escuela Politécnica de Comercio, ella me dio la oportunidad de trabajar en la escuela, llegue como ayudante de la secretaria y fui poco a poco y con mucho honor y mucho orgullo llegue a ser la mejor maestra y ahí aprendí y ahí descubrí lo maravilloso que es tener esa vocación de maestra”, refiere la profesora Judith.

Su llegada al CDI Niño Jesús de Praga también fue otra empujadita del destino, fue a inicios de los años 80, en ese entonces la hija de la profesora estaba muy rebelde y afrotaba serios problemas en clases y como por obra de Dios, la entonces delegada del Seguro Social le pide que asuma la dirección del centro, lo que acepta inmediatamente.

“La delegada del INSS en ese tiempo era Dolores Icaza, me buscó y me pidió que asumiera el CDI porque no había directora que aguantara a los niñ@s, yo acepté porque era la oportunidad para estar al lado de mi hija que tenía problemas de estudio y desde ese entonces estoy aquí”, relata Judith.

Una vida en la docencia

Fue a partir de ese momento que la profesora Judith comienza a apasionarse por la educación, pero sobre todas las cosas por los niños y niñas, por brindarles sus primeras letras, por inculcarles valores, tal y como pretende la Política de Primera Infancia que impulsa el Gobierno Sandinista, política que comparte aquellos objetivos trazados en los primeros años de la Revolución Sandinista, la que creó, diseño y ha apoyado los CDI.

Judith relata que en la primera etapa de la revolución, la situación de los CDI fue difícil, pero nunca las autoridades y gobierno optaron por desaparecer este modelo educativo, tal y como ocurrió en los años 90 cuando las administraciones de Violeta Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, dieron la orden de desaparecerlos, pero gracias a la voluntad de los docentes como Judith y de padre de familia, que los CDI soportaron la nefata época neoliberal.

“El CDI estaba totalmente terminado y con lucha del personal, madres de familia, de personas altruista que nos ayudaban logramos sobrevivir, pero seguíamos luchando hasta que los nuevos gobiernos deciden cerrarlo, decían que solo gastos generaban y empezamos la lucha de otra manera para que este centro no se cerrara, pasamos varios años bien difíciles, pero llegó el triunfo y he ahí que se marca completamente el cambio”, comentó Judith.

Recuerda que un funcionario del gobierno de Arnoldo Alemán, llegó a su humilde oficina a decirle que despidiera a todo el personal y que no se preocupara por ella, pues iba a ser colocada en la delegación del INSS de ese entonces.

“Yo le dije, está en el derecho, haga lo que quiera, pero de aquí no nos movemos, primero están los niños, primero está la familia, primero estamos nosotros”, recuerda Judith, quien sostiene que al igual que en ese época, siempre hay cantidad de niños y niñas que necesitan de los CDI, porque sus padres se van a trabajar al mercado, a las zonas francas y a otros lugares.

“No hay cosas más maravillosas que ver la sonrisa de un niño, eso no se paga con nada y los primeros días que inicia el año escolar, usted viene y se para en esa puerta, los ve venir con su uniforme vienen felices, vienen con sus mochilitas, sienten esa alegría de venir a la escuela” reflexiona.

Llega el cambio para protagonismo de los niñ@s

Durante la época neoliberal, tan difícil era la situación en los CDI, que los [email protected] pasaban meses sin recibir el salario, incluso los padres tenían que llevar la alimentación para sus [email protected], sin embargo esto cambia radicalmente a partir del 2007, cuando el FSLN con su líder máximo Comandante Daniel Ortega Saavedra y la compañera Rosario Murillo, retoman la administración del país y con ello, la política de atención a los CDI vuelve a ser retomada con mayor impulso.

Desde ese momento las subvenciones (apoyo financiero a los CDI, incluyendo salarios) a los CDI llega en tiempo y forma, igual se cumple el respaldo de los materiales didácticos y también la merienda escolar está todos los días.

“Las actuales mamá se dan cuenta y cuando hacemos las reuniones de padres de familia se dan cuenta, ven, sienten el apoyo que el gobierno les brinda a este centro, que les brinda a la niñez y le brinda a una población entera”, subraya la profesora Judith.

“A la situación de ahora le podemos llamar normal, no estamos en abundancia, pero si estamos en lo normal, lo normal es que el PINE nos apoya, American Fundation, nos apoyan en lo principal, en lo básico que es el alimento, podemos decir que no hay incertidumbre, contamos con una subvención en tiempo y forma”.

Sobre el reconocimiento que le brindó la Asamblea Nacional, Judith asegura que fue un gran honor para ella y para todas sus amigas directoras, porque considera que honrarlas, es estar reconociendo el trabajo que ha hecho la Revolución Sandinista, a favor de miles de generaciones de niños durante los últimos 36 años de labor ininterrumpida por parte de los CDI.

“Para mí fue algo gozoso y me hace sentir que he puesto un granito y ahora me están considerando que ese granito que he puesto ha sido para el beneficio de una generación”, resalta.

La profesora Elia Ortega Montiel, ha sido compañera de trabajo de Judith en los últimos 30 años, afirmó que el reconocimiento a la profesora Judith es más que meritoria, porque todo este tiempo ha demostrado que ha sido una excelente profesora que siempre se ha preocupado por el futuro de los niñ@s.

“Da la vida por los niños, hemos recibido niños con desnutrición y aquí se han fortalecido y los padres están muy agradecidos por el apoyo que han recibido de parte del CDI y de la profesora Judith. Gracias a ella y al personal de aquí, la lucha es bastante y muy buena”, comentó Elia.