Son las 7 de la mañana en el Centro Escolar Hispanidad. Los estudiantes del 6to grado de primaria comienzan a ingresar a su aula de clases. En la puerta son recibidos por una mujer de estatura media y tez clara. A cada estudiante lo llama por su nombre, como si se tratara de una madre que conoce muy bien a sus hijos.

Ella es la profesora Erika Calero, quien ha sido reconocida por el Ministerio de Educación (Mined) como una de las mejores maestras de educación primaria en Managua.

En medio del salón la “profe”, como los jóvenes acostumbran llamarla, comienza la tarea que más le apasiona en la vida: el deber de enseñar.

“Cuando era niña soñaba con ser astronauta”, comienza su historia. Pero de astronauta a maestra hay un universo, le hago ver.

“Siento que toda la vida he impartido clases, una vez hice unas sustituciones y ahí me enamoré en el aula de clases, pero antes yo quería ser astronauta”, reitera sonriendo.

Calero relata que tan pronto entró a la Escuela Normal, donde se forman miles de nuevos maestros, se dio cuenta que su vocación por la docencia se debía al amor que siente por los niños.

“Hay dos clases de maestros: los que sienten desde pequeños lo que quieren ser y los que se enamoran. Yo me enamoré, mi vocación nació por el amor a los niños”, comenta.

En sus años de maestra, que ya son 10, ha aprendido muchas cosas, sobre todo a tener paciencia y comprensión hacia cada estudiante.

“Como profesoras buscamos cómo ser amigas (de los niños) porque sabemos que hay muchas dificultades en los hogares, entonces tratamos de ser madres, somos psicólogas, enfermeras, de todo hacemos aquí no solamente enseñamos”, explica.

También reconoce que cada niño es una fuente de aprendizaje muy valiosa para su maestro.

“Nosotros aprendemos de cada uno de ellos porque cada uno es original, único y vienen de diferentes tipos de familia, cada niño tiene algo que enseñarnos a nosotros, eso es algo precioso”, señala.

Esta maestra, siendo una de las mejores del municipio de Managua y del país, menciona que los desafíos en la carrera docente son muchos, entre estos señala que el maestro debe estar en constante profesionalización, además de desarrollar el espíritu investigativo y la creatividad.

Actualmente, ella estudia el cuarto año de pedagogía con mención en educación primaria. Aunque es difícil disponer de tiempo suficiente para sus quehaceres en la familia, la responsabilidad de su trabajo y el estudio, Calero no se desanima y continúa su lucha.

“A veces me dicen mis familiares que tengo poca vida social y no me da tiempo de estar con mis hijos, ni con mi familia, pero es porque esta profesión exige mucho y hay que estar investigando y aparte de ser alumna de la UNAN también tenemos que dar el 110% en las aulas de clase con los niños”, relata.

¿De dónde saca fuerzas para hacer todo eso? “Dios me proporciona toda esa energía, el Señor Jesús, porque hay veces que uno se siente turbado, cargado, para los cortes evaluativos, como ahorita que hay pruebas escritas, tenemos que entregar los cortes de evaluación… entonces se nos acumula el trabajo, pero voy a la Iglesia, a los cultos, entonces el Señor, a través de la oración me renueva las fuerzas cada día y con el amor que los niños nos dan cada día a nosotros”, responde apaciblemente.

“La profe” se siente contenta porque este día los estudiantes han preparado un acto en homenaje a todos los maestros del centro.

Ahora las cosas en la educación marchan mejor, comenta con espontaneidad. “Hay muchísimos cambios positivos en la educación, porque nuestro presidente busca estrategias, él busca cómo profesionalizarnos y capacitarnos como docentes”, asegura.

“Por ejemplo, las enfermedades que están hoy por hoy, el dengue, el chikungunya, lo nuevo que viene saliendo, siempre nos capacitan. Siempre nosotros estamos aptos, porque el niño o el padre de familia nos pregunta sobre esos temas y nosotros siempre estamos capacitados para contestar correctamente”, explica.

La meta de esta docente es seguir dando clases. En 5 ó 10 años ¿cómo se visualiza usted?, le consulté.

“Con más canas (dice riendo a carcajadas). Siempre en un aula de clase, esta es mi vida, esto para mí es algo que después del Señor, mi familia, mis hijos, esto es mi vida siempre dando clases, superándome, preparándolos a mis muchachos para que sean los mejores”.

“Me gratifica todo, me siento gozosa, completa, plena, realizada como mujer y como profesional”, expresó con la mirada puesta sobre su grupo de clase.

Siento satisfacción cuando miro que mis alumnos son licenciados, ingenieros, periodistas

En las aulas de primaria, como en las de secundaria los maestros nicaragüenses están dispuestos a entregar su vida y sembrar en cada estudiante la semilla del conocimiento, que germinará en hombres y mujeres que serán el futuro de este país.

Pedro José Carcache es docente de secundaria en el Instituto Nacional Gaspar García Laviana. Él ha sido seleccionado como uno de los mejores docentes de secundaria en el municipio de Managua.

Actualmente está a cargo de las clases de Geografía, Economía, Historia, Filosofía y Sociología, el área de Ciencias Sociales, para los alumnos de cuarto y quinto año.

En 16 años, miles de estudiantes han pasado por sus manos y comenta que en todo ese tiempo, la alegría y la satisfacción ha sido ver a sus alumnos como profesionales.

“Miro que la semilla que sembré ha dado fruto en ellos y miro que he contribuido en algo a la sociedad de esta manera al estar formando a los jóvenes que son el futuro de este país”, explica mientras conversamos en el patio del Instituto.

Carcache explica que la educación en el país ha cambiado para bien. Sin embargo recuerda que es deber del docente ser autodidacta y manejarse al día con la información y la tecnología para no quedarse rezagado.

En ocasión de celebrarse el Día del Maestro, señala que su principal reto es continuar su labor de docente y siempre buscar la excelencia con sus estudiantes “porque de esta manera siento que mi labor está dando fruto”.

Finalmente, recuerda que el maestro es una fuente de conocimiento y de transmisión de valores. “Por eso debemos dar el ejemplo y procurar que siempre haya un cambio sustantivo y positivo en los jóvenes a quienes estamos enseñando”, señaló.

Miles de maestros de primaria, secundaria y universidad conmemoran este 29 de Junio el Día Nacional del Maestro, efeméride que se celebra desde 1977 para conmemorar la gesta patriótica del maestro y Héroe Nacional Emmanuel Mongalo y Rubio, el 29 de junio de 1855.