El tratamiento médico con Células Madres es un tema del cual siempre se hablaba en revistas científicas y se veía un poco alejado de la realidad nacional, sin embargo desde el 2013 con el respaldo del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, a través del Ministerio de Salud (Minsa), el Hospital Metropolitano Vivian Pellas ha puesto a disposición del pueblo nicaragüense este tipo de tecnología para atender enfermedades como osteoartritis, quemaduras, problemas de cicatrización, deformidades estéticas y congénita, insuficiencia vascular y cirugía estética.

El cirujano plástico, docente de la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León) y asesor científico del Centro de Medicina Celular de dicho centro hospitalario, Michael Carstens, explicó que estas células, que deberían ser llamadas células regenerativas, tienen funciones múltiples para regenerar tejidos, combatir infecciones, destruir cicatrices, producir químicos de valor biológico y ser antiinflamatorias, contribuyendo a la rápida recuperación de los pacientes que someten al tratamiento.

Carstens detalló que estas solían se extraídas del cordón umbilical y la Médula Ósea, pero recientes investigaciones de la Universidad de Pittsburgh han determinado la presencia de estas en la grasa que se desechaba de las cirugías estéticas de liposucción, facilitando su cosecha y en mayores cantidades que los métodos anteriores.

“Nicaragua tiene la gran dicha de estar trabajando con esta tecnología y tenemos una tecnología que está aprobada y ningún otro país en América Latina tiene, además ha habido una fuerte y estrecha cooperación entre el sector público y privado en el desarrollo de esta tecnología, porque en la UNAN-León con la ayuda de la universidad hemos logrado algunos esquemas investigativos para comprobar la eficacia y seguridad de estas células con el apoyo del Ministerio de Salud”, manifestó el especialista.

Según Carstens otro logro de Nicaragua es que el Ministerio de Salud ha entregado su apoyo total al esfuerzo en una forma abierta que no existe en ningún otro país en América Latina, ubicando al país centroamericano a la vanguardia de la medicina celular en toda Latinoamérica.

Según el doctor Arturo Gómez, investigador clínico del Centro, ese proceso fue traído a Nicaragua por el profesor Carstens y el Hospital Metropolitano Vivian Pellas empezó a aplicarlo en sus pacientes con un porcentaje arriba del 84% de éxito.

Gómez destacó la capacidad analgésica de las células, dado que todos los pacientes que se han sometido al tratamiento han demostrado disminución del dolor por lo cual ahora al realizar cirugías de liposucción se procesa la grasa en método completamente cerrado agregando enzimas y antibióticos en un procedimiento que en periodo de una hora y 15 minutos se obtienen pelets, donde se concentran células en cantidades de 500 millones.

“El avance cuantitativo de esta nueva técnica de obtenerla de la grasa ha sido fundamental, hemos obtenido resultados fantásticos en osteoartritis de rodillas, pacientes con insuficiencia vascular. Son impresionantes los resultados, por primera vez hemos logrado salvar una pierna de una paciente que iba a ser amputada porque las arterias no funcionaban, aplicamos las células madres y logramos salvar la pierna de esa mujer y no solo ese caso, tenemos 12 casos exitosos en lo que se refiere a insuficiencia vascular”, apuntó el también cirujano plástico y docente de la UNAN-León.

El doctor Gómez indicó que dentro de los procedimientos aplicados, en 103 pacientes desde el 2013, se han realizado cirugías de reconstrucción de mamas y reconstrucción en pacientes quemados.

“Nosotros estamos absolutamente contentos y convencidos de que esto va a dar un salto cualitativo en la forma de terapia, ya no vamos a usar químicos, sino que es una célula viva que va a ser capaz de secretar ella misma moléculas bioactivas que van a permitir la regeneración del tejido, calmar el dolor y hacer que el paciente vuelva a integrarse a su vida diaria”, comentó.

Cabe destacar que la aplicación de estos tratamientos en Nicaragua se ha desarrollado en colaboración con el Minsa y la UNAN-León en pacientes del Hospital Escuela Oscar Danilo Rosales Arguello (HEODRA).