Tiene 76 años, 11 hijos y trabajó 20 años para la IBM como contador público y administrador de empresas. Pero no por su vasta trayectoria, Ronald Vasconcelos, es considerado por muchos como un hombre y padre ejemplar, sino por su carisma, fuerzas y deseos de superación ante la vida, al continuar estudiando el noveno nivel superior de inglés en el Tecnológico Nacional de Idiomas, pese a su avanzada edad.

Cuando le preguntamos a Vasconcelos sobre el don de ser padre. No dudó en responder que “es la cosa más maravillosa del mundo”. Su sonrisa y su inmediata nostalgia en sus ojos, lo trasladaron hacia ese mundo de los bellos recuerdos, cuando fue padre por vez primera; ese dulce momento que jamás olvidará, aún con el pasar de su tierna longevidad.

“Cuando a uno le dicen que le van a tener un niño, uno se siente como ‘culeco’, como si fuera la octava maravilla del mundo. Y no se hallan las horas que llegue ese día, porque es tu primer hijo. Es muy bonito”, rememora entre las páginas de la memoria.

Asegura que luego de los años, en la medida que había nacido su primera hija, tuvo que experimentar ese intenso trayecto de vivirla. Creció con ella, le cambió pañales, la durmió entre sus brazos, la vio llorar, orinarse, crecer; y siempre bajo el infinito desvelo, tuvo que continuar, con uno y otro hijo, sumergido bajo ese sabor de felicidad y lucha que demanda la vida de un padre.

“Es muy bonito ser papá. Sobre todo si se tienen bastantes hijos, porque cada uno tiene un carácter distinto, y con todos hay que lidiar”, expresó Vasconcelos, quien además nos comentó que, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos en la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), en materia de Formulación y Evaluación de Proyectos e Impacto Ambiental, actualmente trabaja en la creación de un estudio independiente sobre el impacto social y financiero que tendrá el Gran Canal Interoceánico para las familias nicaragüenses; proyecto que, de antemano, calificó de muy positivo.

“El que no sepa inglés en este país, viniendo el Canal, está listo y servido”, manifestó Vasconcelos a sus compañeros del Tecnológico Nacional de Idiomas, mientras compartían un receso. En relación a sus clases, sostuvo que se siente muy bien de poder estar estudiando el inglés a su edad, y sobre todo poder compartir con los estudiantes su experiencia, inquietudes y conocimientos.

“Los muchachos tienen que seguir estudiando, tienen que desarrollarse en el área donde están estudiando, y tienen que demostrar que son buenos. Tienen que leer, estudiar y aprender de todo, porque en el trabajo sale de todo. Cada quien se labra su propio destino. Si uno quiere llegar alto, para eso hay que saber que se tiene que estudiar, esforzar, trabajar mucho y demostrar las capacidades que se tienen”, aconsejó Vasconcelos.

En relación a su edad, y su decisión de continuar estudiando. Este roble aseguró, entre risas, “que su cara y su cuerpo están viejos, pero su mente está como ‘repollito’, y su inteligencia sigue intacta”.

“Saqué mi bachillerato cuando iba a cumplir 15 años; y gracias a mi diosito, y a una tía que me quería, decidió mandarme a México. Y así logré estudiar allá y graduarme en Administración de Empresas; seguidamente de eso trabajé para la IBM durante 20 años”, recuerda.

Omara Muñóz, una de las compañeras de clases de Vasconcelos, manifestó que desde que vio a este hombre ejemplar, fue admirable. Sobre todo por su esfuerzo de estudiar día a día, siempre cumpliendo con las tareas asignadas.

“En las exposiciones siempre dilata hasta una hora. Siempre nos ilustra con sus anécdotas. Lo veo como un abuelo, siempre que me mira me saluda. Es un Señor bastante alegre. Generalmente las personas de la tercera edad tienen otra perspectiva de la vida, y él no, sino que es muy entusiasta”, anotó.

El profesor Carlos Ruiz, asegura que son muy pocos los estudiantes de la edad de Vasconcelos que han pasado por este instituto. Sin embargo, con sus 76 años, asegura que Vasconcelos ha sabido responder como un excelente alumno: muy dinámico, participativo, con gran espíritu de superación, pero sobre todas estas cualidades, están sus consejos y ejemplos, mismos que –según sus compañeros de clases- hacen sentir que es como un padre para todos.