“Bendigo mi vientre que le dio un hijo a la patria”. Con esta frase, la señora Coralia Jacamo Alvarado, madre del héroe y mártir sandinista Jackson Jacamo conmemoró este 20 de junio, el 36 aniversario de su tránsito a la inmortalidad, cuando fue asesinado por las armas y el odio de la Guardia Somocista.

Jackson entregó su vida por la libertad de Nicaragua a los 25 años. Meses antes, se había integrado a como muchos jóvenes de la Colonia 10 de Junio, a la lucha guerrillera liderada por el FSLN, contra la dictadura oprobiosa de Anastasio Somoza Debayle.

Eran días de batallas en los barrios orientales de Managua, como El Paraisito, La Nicarao, El Edén, Ducualí, Don Bosco y la 10 de Junio, barrio donde Jackson se integró a las columnas guerrilleras y en pleno combate fue alcanzado por las balas, cuando intentaba recuperar una ametralladora de la guardia somocista.

Este 20 de junio, los amigos que conocieron a Jackson, su madre, sus [email protected] y resto de vecinos, le realizaron un homenaje para recordarle como aquel muchacho que gustaba del beisbol, de leer y de que su país fuese libre y soberano.

36 años después de su partida, doña Coralia, afirma con total aplomo y certeza, que la sangre de su hijo contribuyó a la libertad del pueblo y para que hoy miles de familias sean protagonistas de más de una treintena de programas sociales que restituyen derechos.

La sangre revolucionaria recorría por las venas de Jackson, pues su madre ha sido colaboradora histórica del FSLN y su casa sirvió para brindar seguridad a otros líderes sandinistas en aquellos años duros de lucha libertaria.

“Ese 20 de junio me entregaron el cuerpo masacrado de mi hijo, porque una M-50 le entró en el costado derecho y le salió por el izquierdo, eso fue terrible, verle los pedazos de pulmón, del corazón y lo envolví con un cubre-colchón y lo enterré en mi porche (de su casa)”, cuenta doña Coralia, quien se enorgullece por el ejemplo de lucha dado por su hijo.

La madre de Jackson considera que el Gobierno Sandinista, el presidente Daniel Ortega Saavedra y la compañera Rosario Murillo, han logrado dirigir al país, tal y como lo quisieron los héroes y mártires.

“Muchos héroes dieron su vida para que hoy estemos gozando, para que peguemos cuatro gritos de ¡Patria libre o morir! y nadie nos calla. Ahora hay tantos logros, ni un gobierno había hecho las cosas buenas que ha hecho el comandante Daniel: dar casas a los pobres, vivir en paz, en tranquilidad (…) por eso yo bendigo mi vientre que le dio un hijo a la patria”, mencionó doña Coralia.

Adilia Medina, habitante de la 10 de Junio, también conoció a Jackson, lo describió como un muchacho entregado a los pobres, que no le gustaban las injusticias y por eso se involucró en la lucha guerrillera liderada por el FSLN.

“Estaba tratando de recuperar una ametralladora M-50 y cuando iba cruzándose la calle en la colonia Colombia, el guardia que manipulaba la M-50 lo rafagueó y lo partió en dos. El ofrendó su vida para que nosotros pudiéramos vivir en la paz y la libertad, que vivimos ahora en estos tiempos”, declaró Adilia.

El acto sirvió para develizar un monumento dedicado a Jackson, para recordarle y decirle que su sangre abonó a la libertad, pero también 36 años después, sigue derramando bendiciones para la ejecución de programas sociales que contribuyen a la erradicación de la pobreza. Jackson Jacamo nació un 19 de septiembre de 1953 y pasó a otro plano de vida el 20 junio de 1979.