Cuando Nicole Kidman era una joven actriz, Jane Campion le ofreció un papel en una de sus primeras películas. Kidman lo rechazó porque tenía que vestir un gorro de ducha y besar a una chica, y ella había soñado con ser una actriz con una melena larga y sedosa que besaba a chicos.

Kidman sigue lamentando haber dejado pasar esa oportunidad, dijo anoche al recoger un premio Crystal + Lucy de Mujeres en el Cine.

Pero ahora ya no tiene miedo a intentar lo inesperado, reconoció instando a las mujeres a "asumir riesgos, elevar nuestras voces y honrar el fuego interior".

Por ello la ganadora de un Óscar sacó un gorro de ducha de su cartera y declaró que estaba "lista para besar a cualquier mujer en la sala". Su amiga desde hace años Naomi Watts, que además presentó su galardón, aceptó la oferta.

“He tardado 33 años en besar a una mujer con un gorro de ducha”, confesó Kidman.