El pueblo católico del municipio de Jinotepe tiró la casa por la ventana, como dice la popular expresión, con la celebración en honor a uno de sus santos patronos, San Antonio de Padua, quien con su ejemplo de amor cautiva la admiración y respeto de miles de fieles devotos.

La celebración inició con una peregrinación que salió del santuario de la imagen y recorrió muchas calles de la ciudad, realizando estaciones en las viviendas de sus devotos, quienes en pago a milagros o por pura devoción compartían con los peregrinos dulces y la tradicional chicha de jengibre; en la casa San Pablo, los grupos de religiosos de la iglesia compartieron con el pueblo suculentos platillos de picadillo y ajiaco.

“Desde hace 15 años todos los grupos de la iglesia efectuamos la entrega de alimentos a la población durante la celebración de las fiestas de nuestro santo patrono. Este año vamos a repartir ocho peroles de comida. San Antonio de Padua nos insta a compartir los alimentos con los demás y es lo que hacemos todos los años”, expresó Lizbeth Rodríguez, responsables del comité de fiestas de San Antonio de Padua.

Cultura y tradición, componentes de la festividad

Durante su recorrido, la imagen de San Antonio de Padua se hizo acompañar de San Sebastián, Santiago Apóstol y San Marcos así como de un grupo de jóvenes y niños que al ritmo del violín y la guitarra bailaron la danza de los Diablitos, dando así un toque majestuoso a la peregrinación y una muestra del rescate de la cultura de nuestro país.

“Todos los años venimos a bailarle a San Antonio porque es una tradición familiar, él es un santo muy milagroso que nos enseña a ser humildes, amorosos con nuestro prójimo y sobre todo a seguir los pasos de Dios a través de San Antonio de Padua” manifestó el pequeño Elvin Sánchez.

“Las festividades en honor a San Antonio son muy importantes para nosotros, porque es nuestro santo patrono a quien le confiamos muchas peticiones y de quien recibimos consuelo y bendiciones, son tres años los que tengo de bailarle y me siento orgullosa de participar en la celebración” dijo Azucena García.

San Antonio de Padua, la representación del amor hacia el prójimo

Una vez concluido el recorrido de la imagen en gran parte del municipio, se dirigió hacia su iglesia ubicada en el barrio que lleva su mismo nombre, donde fue recibida por miles de creyentes, así como el cardenal Leopoldo Brenes, quien presidió la eucaristía en la que se obsequiaron pancitos, siendo ese alimento un símbolo de solidaridad que puso en práctica el santo.

“Para todo el pueblo de Carazo, la celebración de San Antonio de Padua es uno de los puntos de referencia de la fe y el encuentro personal con Jesucristo, la devoción hacia San Antonio es grande y por eso lo celebramos. Hay una tradición muy hermosa en esta festividad y es la entrega de pan a los hermanos, recordándonos la historia de Jesús cuando compartió pan con el pueblo luego de haberles brindado el evangelio” señaló.

“Jesús dijo: denle ustedes de comer y es cuando Nuestro Señor hace la bendición del pan y nos invita a compartir lo poco que tenemos con los más necesitados y es lo que hacemos desde cada una de las arquidiócesis del país” concluyó Brenes.