I

Desde antes de las elecciones generales de 2011, las firmas encuestadores empezaron a dar cuenta que los altos índices de respaldo al sandinismo ya no eran “la foto instantánea” del momento, como gustan consolarse algunos conservadores, sino una cinta de largo metraje.

Los últimos resultados electorales corroboraron que aquella tendencia favorable y en alza que gozaba, y despliega, el FSLN, no solo era por la encuestadora que realizaba el estudio, sino el registro de certezas de un pueblo hacia el Frente. En su mayoría no se dejó arrastrar por las campañas de odio.

De todas las falacias que profirieron durante el proceso electoral, ninguna quedó en pie: con el retorno del Frente Sandinista no volvió el conflicto armado ni se confiscaron las remesas.

La paz es el ecosistema del sandinismo, aunque hay ultraderechistas tan perseverantes en su nulidad electoral que, queriendo tapar lo inocultable, sueñan con que otros resuelvan con violencia lo que ellos son incapaces de hacer con el voto.

Cayó el discurso de los fundamentalistas de que el sandinismo conduciría el país al abismo: hoy es reconocido como gobernante responsable y con iniciativas nacionales, sin embargo aún falta por hacer.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación (FAO), galardonó esta semana a Nicaragua por cumplir uno de los objetivos de desarrollo del milenio como es la reducción del hambre.

Los atractivos del país para turistas e inversionistas, el impulso de la infraestructura, la pertenencia al exclusivo club de países con mayores índices de seguridad ciudadana y su pericia en la dirección económica, reorganizó la confianza del pueblo en el sandinismo.

II

La Primerísima informó el 27 de mayo:

“El Comandante Daniel Ortega y Rosario Murillo, gozan de amplio respaldo popular. La mayoría de entrevistados, sin importar cohorte poblacional, les percibe como buenas personas, siendo de las figuras mejor evaluadas, destaca CID Gallup”.
(Cohorte estadístico: grupo de sujetos que comparten una característica concreta, normalmente edad. Wikipedia.).

El director de CID Gallup, Carlos Denton, al evaluar para El Nuevo Diario las últimas investigaciones de campo, no vio “un cambio en cuanto a preferencia política popular en el país”. El partido sandinista “se mantiene fuerte en todas las encuestas realizadas”.

El presidente Ortega sigue “teniendo opiniones favorables en su gestión y hacia su persona ante los ojos críticos de los encuestados”.

Esa realidad es insoportable para los partidos deshabitados. Quienes predican la democracia –sin haberla practicado nunca– no toleran que el pueblo, de donde emana esa forma de sistema político, otorgue inéditos niveles de respaldo – ¡y en un segundo periodo de gobierno!– a los dirigentes sandinistas, Daniel y Rosario.

III

La amargura de la derecha señorial contiene tanta hiel que no logra controlar su menosprecio público a los que con su intelecto, su voto, su apoyo –la esencia de la Democracia– determinan quiénes merecen dirigir los destinos de la República.
Estamos ante en un infame “revival” del maltrato que los gamonales del siglo XIX le daban a los trabajadores, sus “peones”, sus “mozos”, a quienes les encargaban sus guerras. Y aún creen que son dueños de vidas y haciendas, al querer ubicarse por encima de la sociedad para juzgar con arrogancia a los demás: denigran al pueblo, acusándolo de “miedoso, rencoroso, apático, sumiso, desmemoriado…”.

Una corta selección de atropellos a la dignidad del pueblo de Nicaragua (abril-mayo) no agota la visión neocolonial que poseen los herederos de la Calle Atravesada en la Historia y sus nuevos conversos:

Uno se “acordó” de que “Nicaragua es un país sin memoria”.

El 25 de abril se dieron gusto, achacándoles a las mayorías sus propios comportamientos. Lo suponen oportunista: “Ese pueblo (…) que en medio de su pobreza piensa, almacena rencor si lo ofenden y gratitud cuando le dan cariño”.

Y “sin conciencia”: Entre 90-2007 “no se logró construir una conciencia democrática arraigada en la ciudadanía…”.
Un alto miembro de la fracción conservadora del Partido Liberal Independiente remató: “…la matriz mental de un pueblo embobado con dulces mensajes encantadores”.

Otro ya no pudo más y expulsó que las recientes encuestas reflejan “síntomas de hipocresía, falsedad o mojigatería”.

¡Qué no han dicho! Todo porque el pueblo es diametralmente opuesto a la elite que se considera nacida para gobernar: no es falso ni amargado, y lo que dice tiene el peso de su verdad y no el de los resentimientos incurables. Es que Darío lo armó de vida y esperanza: “Ser sincero es ser potente”.

Si algo le desagrada, no se lo queda callado: la hipocresía no es parte de su tradición. Cuando está convencido colectivamente de algo, nadie es capaz de frenarlo. Valiente es y no oportunista.

La palabra es su mismo corazón hablado. No es ninguna casualidad que Nicaragua probablemente cuente con más poetas por kilómetros cuadrados que en otras regiones del mundo.

Salomón de la Selva escribió:

“… pequeñas casas de adobe donde habitan/ hombres y mujeres, tan ocupados viviendo sus vidas como para pensar en falsearla, ¡ese es mi país, / mi Nicaragua, madre de grandes poetas!”.

Incluso, el máximo representante del pensamiento conservador, don Pablo Antonio Cuadra, reconoció lo que la derecha de bajo vuelo es incapaz de aceptar:

“El lenguaje del pueblo nicaragüense no es el lenguaje cantinflesco elaborado para esconder el ‘yo’ –que ni afirma ni niega, sino que cubre de palabras el deseo de no comprometerse. Es, por el contrario, un lenguaje directo cuando no hiriente, QUE TIRA LA PIEDRA Y PROCLAMA LA MANO”.