Eric Casebolt, el agente de policía que fue grabado en video presionando a una chica adolescente contra el suelo y apuntando con su arma a otros jóvenes, presentó su renuncia este martes.

La renuncia Casebolt se produce un día después de que cientos de manifestantes marcharon cerca de la piscina en McKinney, donde el incidente tuvo lugar el pasado fin de semana.

El video del incidente que involucra a Casebolt en una piscina del barrio de McKinney ocasionó, inicialmente, que las autoridades pusieran bajo licencia administrativa al oficial, mientras los funcionarios llevaban a cabo una investigación.

El lanzamiento del video provocó indignación nacional y después hubo denuncias de que la raza jugó un factor primordial en la forma en que el oficial blanco trató a los adolescentes afroamericanos.

El agente, según perfil en LinkedIn, por 10 años al servicio de este departamento de policía, exactamente desde agosto del 2005. Con anterioridad trabajó para el Departamento de Seguridad Pública, donde estuvo entre 2003 y 2005 como policía de patrulla.

La NAACP (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color, en español) mantuvo una reunión con el jefe de policía de McKinney, Greg Conley, quien prometió una "investigación completa y exhaustiva."

"La fuerza excesiva en una desarmada niña de 14 años de edad, vestida sólo con un bikini por un oficial que llevaba un uniforme y un arma de fuego es particularmente preocupante", dijo Cornell William Brooks, presidente de la NAACP.

"Estos adolescentes parecen simplemente haber asistido a una fiesta en la piscina y merecían un trato respetuoso de la ley. Estamos pidiendo una investigación completa de los oficiales del Departamento de Policía de McKinney y que ser responsables con todo el rigor de la ley", dijo Cornell Brooks.

Ayer por la tarde, alrededor de 500 personas salieron a las calles para protestar contra los que llamaron una agresión oficial con tintes raciales.

La manifestación estuvo conformada por activistas reunidos en una escuela primaria local, y fue organizada por Next Generation Action Network, una red de la justicia social, que anunció la marcha "contra la brutalidad policial" a través de su página de Facebook.

Con pancartas en mano que decían "I can't swim" (no puedo nadar), cientos de personas caminaron por las calles de McKinney.

La mayoría de los 500 asistentes eran afroamericanos y muchos conocidos de los jóvenes, a los que consideran "buenos chicos que recibieron un trato injusto", reportó el periódico local The Dallas Morning News.