Ha sido uno de los elementos centrales de la física moderna: el tiempo sólo corre en una dirección. Es decir, el pasado puede influir en el futuro, pero no al revés.

Pero ahora un nuevo experimento parece hacer a un lado esta premisa, después de mostrar que al menos a nivel cuántico esto no parece ser cierto.

Investigadores han demostrado que un evento en el futuro puede efectivamente tener influencia sobre el pasado. En otras palabras, el tiempo puede correr tanto hacia atrás, como hacia delante.

La investigación se centra en el extraño comportamiento de las partículas en la mecánica cuántica.

En el mundo cuántico, aunque es posible que un objeto en movimiento posea dos estados o características a la vez -ser partícula y ser onda- es imposible verlo en ambos estados al mismo tiempo.

En el nuevo experimento, sin embargo, los científicos encontraron una acción que se produjo después de que trataron de observar un átomo para determinar si lo vieron como una onda o una partícula.

La investigación, que se publica en la revista Nature Physics, se basó en un experimento propuesto por John Wheeler en 1978, usando haces de luces reflejados por espejos, aunque en aquel momento, la tecnología necesaria era prácticamente inexistente.

Ahora, casi 40 años después, el equipo de investigadores australiano lo ha logrado recrear con átomos de helio esparcidos por una luz láser.

Para reproducir con éxito el experimento de John Wheeler, el equipo australiano atrapó varios átomos de helio en un estado de suspensión conocido como un condensado de Bose-Einstein, y luego los expulsó a todos hasta quedarse con uno solo.

Después, el átomo elegido cayó a través de un par de haces de láser, lo que hizo un patrón de rejilla que actuó como una intersección que los esparciría por el camino del átomo, como una sólida reja dispersaría la luz. Se añaden entonces al azar una segunda rejilla que recombina los caminos, pero sólo después de que el átomo ya haya pasado la primera rejilla.

Cuando se introdujo esta segunda reja, esto condujo a la interferencia constructiva o destructiva, que es lo que estos científicos esperaban si el átomo había viajado ambos caminos, como una ola lo haría. Pero cuando no se añadió la segunda rejilla, no se observó interferencia alguna, como si el átomo hubiera escogido un sólo camino.

El hecho es que esta segunda rejilla fue únicamente añadida después de que el átomo atravesase la primera intersección, lo que a los científicos les sugirió que el átomo no había determinado aún su naturaleza antes de ser medido una segunda vez.

Como ha concluido uno de los autores de esta investigación, el físico Andrew Truscott, citado por Daily Mail, “si creemos que el átomo adoptó un camino o varios en la primera intersección, esto quiere decir que una futura medición le afectó en la ruta”.

Esto sugiere que si el átomo de verdad tomó un camino o caminos en particular, entonces la medición futura está afectando la trayectoria del átomo, explicó el Dr. Trustcott.