Grandes áreas de los océanos podrían convertirse inhóspitas para muchos tipos de vida marina con el actual proceso de calentamiento del planeta provocado por el hombre, advierten científicos en la revista Science.

Una nueva investigación considera que el aumento de las temperaturas del agua marina hará que quizás el 20 por ciento de los océanos sea menos habitable para muchos peces y cangrejos al reducir la cantidad de oxígeno disponible.

Otro estudio indica que los corales que huyen de las zonas tropicales hacia aguas más frías podrían encontrarse sin la luz suficiente para realizar el proceso de fotosíntesis de manera adecuada durante el invierno.

La mayoría de los corales necesitan un agua relativamente cálida, que por lo general los limita a los trópicos. Pero si el agua se calienta demasiado, los corales pueden morir, afirman los investigadores.

El biólogo marino Paul Muir del Museo Tropical de Queensland en Australia, opina que por cada grado de latitud más al norte o al sur del ecuador las especies de coral cuerno de ciervo viven 0,6 metros más cerca de la superficie.

Como la luz solar varía con la latitud, y es más intensa en el ecuador y se debilita al norte y al sur, especialmente en el invierno, los corales en las latitudes más altas se trasladan a aguas menos profundas, donde la luz es más fuerte.

Muir alerta que las aguas poco profundas son lugares de riesgo para los corales, pues un oleaje fuerte puede romper sus delicadas ramas, mientras el agua puede ser demasiado caliente o salada para el confort de estas especies.

Los estudiosos concluyen que el hábitat de los corales se contraerá, con consecuencias ecológicas inciertas.

Para Curtis Deutsch, oceanógrafo de la Universidad de Washington, el agua caliente contiene menos oxígeno, y además el calor también aumenta la cantidad de este gas que requieren para la vida los peces y otros organismos de sangre fría, pues mientras más alta es la temperatura más se acelera el metabolismo.

Según Deutsch, algunas especies marinas como el bacalao perderán el 20 por ciento de su hábitat para 2100 en virtud de las tendencias actuales del calentamiento global, aunque animales que habitan en las latitudes medias de los océanos del norte podrían ver reducidas sus áreas hasta en 50 por ciento.