Las Escuelas de Oficio se han convertido en fabricas de sueños. Esto lo sabe Alejandro Aguirre Ampié, un joven de 22 años que se ha propuesto especializarse en el arte de la barbería.

Alejandro ya tiene cuatro meses de estar asistiendo cada sábado a la Escuela de Oficio “Pablo Antonio Torres”, está aprendiendo el uso de las máquinas rasuradoras, el arte de utilizar las tijeras, cómo hacer una buena afeitada de barba y hasta realizar una mascarilla.

La meta de Alejandro es instalar su propia barbería en su vivienda ubicada en el reparto Juan Ramón Padilla de Ticuantepe. Para cumplir esa meta, no se pierde ninguna de las clases del curso de Estilismo y Barbería que están impartiendo la escuela de oficio de su comunidad, programa que es impulsado por el Gobierno Sandinista en conjunto con las alcaldías.

Alejandro dice que el curso y la oportunidad que le ha dado el gobierno y la municipalidad, ha sido muy importante, debido a que muchos jóvenes de escasos recursos, como es su caso, están aprendiendo un carrera técnica que posteriormente les permitirá conseguir un trabajo o en el mejor de los casos, instalar su propia barbería, tal y como se ha propuesto.

“Mi meta es poner mi propia barbería, ponerla donde vivo yo, ya que tengo espacio para poner un cuartito y empezar a rasurar. Vamos a ver qué pasa en el futuro, pero ese es mi deseo, mi propia barbería”, afirma Alejandro, un joven que ya no piensa solo en él, sino también en su hijo de apenas un año y su esposa Jenny Miranda, que por las noches instala un negocio de fritanga en el reparto Juan Ramón Padilla.

Y así como la escuela de oficio ha sido fundamental para Alejandro, también lo es para otros 25 jóvenes, entre mujeres y hombres, que están inscritos en este curso.

Otro ejemplo lo representa la joven Egler Largaespada, que desea prepararse para buscar un trabajo en los salones de belleza de Ticuantepe o instalar su propio negocio.

Egler considera que las Escuelas de Oficio son muy importantes para la formación de la población. En el caso de ella, los sábados es un día de mucha alegría, pues deja la monotonía de su vivienda y llega a compartir y aprender.

“Mi meta es superarme como barbera y estilismo para poner un negocito en mi casa y no andar en otros lados, quiero mi propio negocio de mi propio bolsillo. Ya llevamos tres meses en el curso y ha sido muy exitoso. Gracias a nuestro gobierno que nos ha tenido aquí participando”, dijo Egler.

Lo principal de este programa, a consideración de Egler, es que el gobierno está dando la oportunidad de estudiar, de sobresalir y comenzar a soñar en grande, comenzando de pequeño hasta lograr un negocio que permita a las familias a ser independientes económicamente.

Pero de estos cursos del 2015, no solamente barbería se está aprendiendo, también un curso de pastelería donde están inscritas otras 24 mujeres y un varón, Augusto Paguaga, que también sueña en grande como Alejandro.

“Este curso es caro si vamos a un lugar privado y aquí hay que aprovechar que es gratis, además los nicaragüenses estamos aprendiendo algo para poner nuestro negocito e ir subsistiendo”, cuenta Augusto, una persona que tiene discapacidad en su mano derecha.

“La pastelería es algo que me gusta, es un complemento que uno puede hacer en la casa, y es una oportunidad que el Comandante Daniel nos está dando y hay que aprovecharla”, agrega Augusto, quien ya solicitó participar en el próximo curso de decoración de pastelería “para después poner mi propio negocio con mi esposa”.

El compañero Rafael Rojas Landez, coordinador de la Escuela de Oficio, destacó que desde el 2014 que el gobierno inauguró este programa social en todos los municipios del país, en Ticuantepe, se graduaron 220 mujeres y hombres en los diferentes cursos, como pastelería, barbería y estilismo, electricidad residencial, mientras en programación de computadoras 110.

“Aquí las personas tienen la oportunidad de aprender algo completamente gratis, porque las alcaldías garantizan todo y se animan a aprender y poner en práctica los conocimientos.