Autoridades de seguridad y los partidos políticos mexicanos alistan desde hoy medidas para asegurar el desarrollo pacífico de los comicios del 7 de junio, en medio de augurios de acciones de boicot en varios estados.

Entretanto, el Instituto Nacional Electoral (INE) se declaró en alerta ante hechos violentos que incluyeron ataques a oficinas y quema de boletas en Oaxaca, Michoacán y Guerrero, y también en otros estados y el Distrito Federal.

Durante la presente campaña fueron asesinados 21 aspirantes, candidatos y funcionarios de varias organizaciones políticas.

Representantes de partidos políticos nacionales y funcionarios del gabinete de seguridad se reunieron en la Secretaría de Gobernación para definir las estrategias de cara a la jornada comicial del domingo.

Por su parte, el presidente del Senado, Miguel Barbosa, del Partido de la Revolución Democrática, dijo que los operativos de seguridad sólo deberán utilizarse donde ocurran actos contra el proceso de votación.

El INE aseguró que la inmensa mayoría de las casillas electorales están listas para la votación del domingo, cuando se renovará la Cámara de Diputados, las gobernaciones de nueve estados y otros cargos en 17 estados de la Unión, incluido el Distrito Federal.

Ante los reclamos de movimientos sociales, en particular del sector docente que anuncia acciones de boicot por reclamos de diverso tipo, el árbitro electoral implementó un plan para cambiar los puntos de votación donde existan conflictos.

Se trata de una elección federal (para los 500 curules de la Cámara de Diputados) y otra a nivel de estados, en la que muchos de los cargos en disputa tienen difícil pronóstico.

Algunos analistas afirman que la jornada tendrá como ganador al abstencionismo, pero también apuestan a que la violencia pudiera estar presente, no solo por las diferencias respecto al resultado de la votación, sino también por las acciones del crimen organizado.