La misión observadora en Ucrania de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) advirtió hoy a Naciones Unidas sobre la escalada de violencia en ese país, con fuertes combates en la localidad de Marinka.

El jefe adjunto de ese grupo, Alexander Hug, informó al Consejo de Seguridad, vía videoconferencia desde el terreno, que los choques armados aumentan en Donetsk y Luhansk, los cuales incluyen el empleo de armas pesadas por las partes en conflicto, las tropas gubernamentales y los rebeldes federalistas.

Vemos con preocupación lo que ocurre en Marinka y en las inmediaciones del aeropuerto de Donetsk, violaciones cada vez más graves de los acuerdos alcanzados en febrero en Minsk, advirtió en una nueva reunión del órgano de 15 miembros para analizar la crisis en el sureste ucraniano.

Hug demandó compromiso con el cese de las hostilidades pactado en la capital belarusa, en aras de emprender el camino de un diálogo que ponga fin al conflicto, al que se atribuyen seis mil 400 muertos, más de un millón de desplazados internos y decenas de miles de refugiados en el exterior, sobre todo en la vecina Rusia.

Todo parece indicar que la vía militar no ha sido desechada a favor de la política, urge la discusión de las diferencias en la mesa de negociaciones, dijo.

Según el segundo jefe de la misión observadora de la OSCE, el 2 de junio se produjo un debate constructivo entre las partes, que debe continuar para el bien de la población civil, principal víctima de la crisis que estalló el año pasado, con el golpe de Estado aupado por occidente en febrero como detonante.

La asonada que derrocó a Víktor Yanukóvich y la llegada al poder de nuevas autoridades en Kiev generó una sublevación popular en la región del Donbass, hasta la declaración de la independencia de Donetsk y Luhansk, en rechazo a la postura radical del Gobierno y su marcada proyección pro-occidental y anti-rusa.

En su comparecencia ante el Consejo de Seguridad, Hug señaló que los 375 supervisores desplegados por la OSCE para velar por el cumplimiento de los acuerdos de Minsk, logrado gracias al apoyo de Rusia, Alemania y Francia, enfrentan una creciente hostilidad.

Nuestros drones de vigilancia son derribados y bloqueados, mientras los observadores sufren amenazas y restricciones de acceso a lugares de interés, subrayó.

El representante europeo insistió en el impacto humanitario de las acciones bélicas y en la imperiosa necesidad de imponer el diálogo por encima de las armas.

La reunión del Consejo, al igual que las más de 30 celebradas hasta ahora, transcurrió con las marcadas diferencias entre occidente y Moscú a la hora de enfocar la crisis, su origen y vías de solución.

Rusia denuncia que bajo el respaldo o la inacción de las potencias occidentales, Kiev viola de manera flagrante los acuerdos de Minsk, mientras diplomáticos europeos y estadounidenses acusan a Moscú de respaldar a los rebeldes e intervenir en el conflicto.

Para el país euroasiático, el trasfondo de la crisis es la intención de la OTAN de utilizar a Ucrania como punta de lanza para expandir su dominio regional y mundial.