Golden State Warriors y Cleveland Cavaliers protagonizan desde hoy una final de la NBA entre dos equipos "novatos" y muy similares con el astro LeBron James como único punto de continuidad.

Las estrellas de ambos equipos nacieron en el mismo hospital en Akron, Ohio, junto a Cleveland. Los Warriors disfrutan del lanzador Stephen Curry, MVP de la temporada, mientras que los Cavaliers disponen del polifacético James, ganador cuatro veces del premio MVP.

Ambos equipos tienen entrenadores novatos. Los Warriors, el mejor equipo de lo que va de temporada, están guiados por Steve Kerr, cinco veces campeón como jugador. A los Cavaliers los comanda David Blatt, ganador de múltiples títulos en Europa.

Ambos equipos llevan mucho tiempo esperando ganar un anillo de campeón del baloncesto norteamericano. Los Warriors no lo hacen desde 1975, mientras que los Cavaliers, que perdieron la final de 2007, nunca lo han logrado desde su fundación en 1970.

LeBron James tendrá otra oportunidad para agrandar su figura de mejor jugador del mundo a partir de hoy, cuando disputará su quinta final consecutiva, la sexta de su carrera en la NBA, esta vez con los Cavaliers.

James, de 30 años, doce de ellos en la NBA, tiene experiencia en cuatro finales consecutivas, de las que ganó dos títulos con los Heat.

A diferencia de lo que le sucedía al frente de los Heat, con los que llegaba con el cartel de favoritos, James es consciente de que sus rivales de la Conferencia Oeste, los Warriors, ahora tienen muchas posibilidades.

Pero LeBron James también confía en las suyas pues, además de su pasado de gloria, cree tener en su presente el mejor momento de forma de su carrera.